lunes, 13 de abril de 2020

Un besito más...




Otra vez ese círculo en el calendario. En rojo. Círculo que nadie ve. Solo yo.

Otra vez ese recordatorio invisible recordándote lo que de ninguna manera puedes olvidar. Porque lo llevas grabado a fuego en la memoria, en el alma. 

13 de abril de ausencias.

13 de abril de pérdidas.

13 de abril de vidas que terminan y vidas que empiezan.

13 de abril de dolor y dicha

13 de abril de llanto y lágrimas.

13 de abril: muerte y vida; vida y muerte. 
 
En algún lugar leí que en la otra vida, esa de la que hablan los cristianos, te quedas de la misma edad en la que partes. A mi me gusta pensar en ti grande, adulto, con canas y algo de arrugas. Me gusta pensar que, como nosotras, también creciste y que, como nosotras te convertiste en un gran profesional. Te imagino médico altruista, bombero de los que rescatan gatitos de los árboles, abogado de causas perdidas, policía de esos que ganan medallas por su gran labor contra el mal o veterinario de los recogen perritos callejero, de los que ponen vacunas gratis. Cualquier cosa que consista en ayudar a los demás. 

Otros dicen, que cuando mueres, reencarnas en otra persona. Otros que nos convertimos en energía. Me cuesta creer una y otra, porque te cuento que con el tiempo me he vuelto agnóstica. Mas bien, con el tiempo he terminado creyendo en todo y no creyendo en nada. Culpa de los vivos, que me han enseñado que hay más gente practicando el amor al prójimo fuera de las iglesias que dentro de ellas. 

Yo, por mi parte te busco en todos nosotros y te he encontrado en tus sobrinos, son cinco, sabes, y yo te veo en el carácter  tímido pero fuerte que tienen todos; en la paz que transmiten, unos más que otros, todo hay que decirlo; en las expresiones de la cara; en esa inteligencia que les lleva a dar respuestas que solo un alma vieja puede dar, así como las dabas tú, con tus razonamientos de persona adulta. Todos tiene tu mirada y tu sonrisa y todos tienen esa alma noble que tú tenías; los cinco son hermosos por dentro y por fuera. Se ve que tus hermanas estamos haciendo un buen trabajo. Cuídamos una de otra y papi y mami, que ya están para dejarse cuidar, cuidan de nosotras. Nos siguen viendo como niñas chicas, porque para los padres los hijos nunca dejamos de ser pequeños. Ahora que soy madre de dos adultos puedo confirmartelo. 

Te imaginas tú con nosotras??? Vaya cuarteto hubiesemos formado!!! Un cuadrado perfecto. Cuatro patas de una mesa, sosteniéndola, equilibrándola...
 
Sé que no querías marcharte.
Sé que te querías quedar.
Donde estés un día iré a visitarte
Solo guárdame un besito más.
- Estrofa de la canción un besito más de Jesse y Joy-

viernes, 10 de abril de 2020

En tiempo de coronavirus.



Ayer hable con mi madre. Con esto del confinamiento hablamos todos los días con las dos partes de la familia: madre y suegra; suegra y madre. Unas veces solo llamadas y otras videos llamadas. Creo que en este último mes hemos hablado más que en los últimos quince años, eso que siempre hemos mantenido una buena comunicación a pesar de lo lejos que estamos. 

La conversación era más o menos la misma de siempre, que dependiendo de cuál de las madres llame, unas veces empieza “Tán durmiendo???!!!” y otras “Oh, mija, en qué tan…¿Ya comieron?” No importa la hora del día que sea, ese es el inicio de la llamada, luego de yo decir “hola” de este lado del teléfono. Después de quince años, ya no intento explicarles en qué hora estamos aquí si allí son las ocho de la mañana o las cinco de la tarde. 

A partir de ahí la conversación puede ir por diferentes derroteros. Unas veces hablamos de los niños, otras veces del menú, algunas veces de lo que nos duele, muchas veces de la economía. En estos días el “trending” es cuarentena y coronavirus, con lo cual la llamada de mi madre termina, cito: “…bueno, mi hija, no salgan a ninguna parte…” Yo me quedo analizando la orden, advertencia, consejo y suplica y me digo a mi misma: mimisma y para dónde vas a ir, si hasta para ir al supermercado parece que tienes que ir dando explicaciones. 

Ayer, como otras veces, la conversación siguió unos de esos cursos que a mi me sacan muy de mis casillas. Mi madre me preguntó, reproduzco conversación:

- ¿Qué hacen? 
- Acabamos de comer 
- Ay aquí todavía no hemos comido (por supuesto, porque allí eran las nueve de la mañana. Pero como dije antes, es algo que ya ni para que explicar) 
- ¿Y los muchachos? 
- Ahí están. Maru abajo con Toby y Jose en la cocina con su papá 
- ¿Y Flobre? 
- En la cocina. 
- ¿Qué hace? 
- Fregando 
- Y quién cocino 
- Flobre. 

A partir de este momento la conversación se había vuelto en contra mía. Flobre cocinando y Flobre fregando es algo que se escapa totalmente de la imaginación de mi madre. Ya aquí, mis pelos estaban crispados, mis latidos se habían acelerado y se me había metido ese calor en la nuca que siempre, SIEMPRE presagia malas respuestas.

Hay cosas que no dejan de superarme, a pesar de los años, de las canas y la madurez. Primero, el tercer grado al que me someten, una u otra, cada cierto tiempo; segundo, el momento en el que me convierto en una abusadora porque mi marido está en la cocina haciendo algo que a él le gusta y a mi en cambio me gusta más bien nada. Soy más de obrador, de masas, harinas, bizcochos, “…pero eso no se hace todos los días, cocinar sí, y el pobre siempre que yo llamo está cocinando…” Casi le respondo, coooooño, pues llama a otra hora, cuando él este durmiendo y yo tejiendo, por ejemplo!!! Pero claro, me imagino que tejer tampoco cuenta, porque al igual que la pastelería es un hobby, mientras que la cocina viene siendo una obligación. Por toda respuesta dije “mami, aquí las tareas están bien repartidas hace años…” 

Pues mira tú por donde, hoy el almuerzo lo hago yo. Claro que esto no contará, porque son tres elaboraciones contadas las que yo tengo a bien hacer: uno, la tortilla de patata, que es lo que toca hoy “porque tú eres que sabes darle la vuelta”; dos la lasagna, “porque tú eres que sabes hacerla”; tres, arroz con pollo “porque como a ti te queda no le queda a nadie” y últimamente el pan tumaca “porque tú eres que le das el toque”. 

Ya ves tú que difícil es hacer estos platos, sin embargo, el cocinero designado en mi casa le gusta que sea yo quien los haga. Así como yo prefiero que sea él que haga las pastas, legumbres, carnes y arroz,
Que yo puedo cocer unas legumbres, sí; que me queda bastante bien la carne guisada, también; que si tengo que hacer arroz o pastas, los hago y lo saco con notas, por supuesto, pero prefiero que los haga él, porque como a él  no le queda a nadie. 

Él también tiene elaboraciones dentro de mi área que se le dan mejor que a mi; el pan de maíz, por ejemplo, es algo que nunca he hecho, porque prefiero que lo haga él, y no porque yo no sepa hacerlo, si no porque a él le queda mejor. Pero esto, como el asunto de la diferencia de hora, tampoco vale la pena explicarlo. Me saca la piedra, pero ya ni enfadarse es bueno, porque hay cosas que nunca van a cambiar. 

Hoy, después de cocinar, le saqué una foto a las tortillas y se la envié con una nota que dice: MAMI, HOY COCINÉ YO. Esperé, teléfono en mano y con más nervios que en la universidad, el resultado de ese examen. Porque tengo que decirlo, nunca he tenido profesor más exigente que esa mujer que me cosió las alas y me empujo a volar. La llamada llegó. Primero confirmó con Flobre que la tortilla la había hecho yo. Sí, le dio trabajo creerlo. Luego de confirmarlo, me felicitó porque “…esa tortilla. Te quedó muy linda. Ya a mi no me quedan así…” ¡¡¡Había pasado el examén!!!

Por un momento pensé que me iba a preguntar cómo la hacía, a lo que iba a responderle como te vi haciéndola toda la vida. Y es que, y aquí viene lo bueno, mi madre muy cocinera no es. Creo que yo, a pesar de lo que ella cree o se imagina, cocino más y mejor que ella, porque me atrevo con más platos. Ahora hay dos cosas que a esa señora se le dan de lujo: uno la tortilla española, que no consigo que me quede como a ella y dos, el pudín de pan, que no ha sido superado por ninguno que yo haya probado, incluyendo el mío. Recuerdo de pequeña, cuando la vida era simple, sentarme con ella a “ayudarla” unas veces a batir los huevos para la tortilla y otras veces a cortar el pan para el pudín de pan. 

Estas llamadas diarias me dan la vida. A veces nos reímos, otras veces discutimos. Muchas veces ella se desahoga y yo escucho, otras ella pregunta y yo le contesto. Me hacen sentir como cualquier día cuando yo iba a casa de mis padres, que según como soplara el viento, terminábamos la fiesta en paz o enojadas una con la otra...

...Igual la cuarentena me pone nostalgica. Igual no.

domingo, 8 de marzo de 2020

No quiero un Día Internacional de la Mujer...los quiero todos.


Soy madre, soy hija, soy hermana, soy amiga, pero sobre todo soy MUJER, pensante, trabajadora, luchadora, malcriada. Respondo, pregunto, contesto, exijo… 

De pequeña no me gustaban las barbies, ni las cocinitas, ni las muñecas. Me encantaban armar rompecabezas, jugar con los juegos de bloques, los legos, pero me tuve que conformar con jugar con los de mi hermano. Para mi eran las muñecas, las cocinita, hasta llegue a recibir de reyes un juego de costura, y tengo un costurero desde que nací, que nunca utilicé, que nunca me interesó. Esto lo llegué a comentar delante de un hombre, joven por fuera, un dinosaurio cerebral, me dijo que eso ayudaba a las mujeres para cuando se casaran: las muñecas despertaban el instinto maternal, la cocinita y la costura, y repito lo que me dijo “…es a lo que se tienen que dedicar las mujeres, a cocinar y a coser…” 

Y aquí voy, incluso en un espacio que en el hogar está consagrado a las mujeres, donde el hombre, algunos, no entra, a veces ni para buscar agua, en el mundo laboral esta ocupado por los hombres. Es cierto que cada vez vemos más diseñadoras, más chef mujeres…pero sigue siendo un lugar para hombres, donde la mujer lucha por abrirse paso. 

He vivido toda la vida rodeada de mujeres fuertes, valientes, que les tocó vivir y trabajar en un mundo de hombres. Tengo amigas que trabajan en la mañana, estudian en la tarde y llegan a casa a las 10-11 de la noche y todavía tienen que pasear al perro, preparar la cena, poner la lavadora y recoger la casa.

No quiero un 08 de marzo violeta de protestas y reivindicaciones, quiero 365 días del año llenos de color. 

No quiero que me felicites por ser mujer, quiero que me respetes por ser una persona. 

No quiero ser igual al hombre, quiero las mismas oportunidades. 

No me sirve de nada un lenguaje inclusivo, quiero en igualdad de condiciones, igualdad de beneficios. 

Quiero poder ir por la calle sin miedo, que mi hija camine sin miedo. Que se pueda vestir como quiera, llevar puesto lo que quiera, sin que la juzguen, sin que la acosen, sin que se sienta intimidada. La quiero mujer, la quiero libre! 

Quiero menos niñas castradas, casadas. Quiero más niñas en las escuelas, libres, jugando, pensando, opinando. Quiero menos princesitas y más guerreras.

No quiero ser igual al hombre, quiero ser mujer! Que no me pregunten en una entrevista de trabajo si estoy casada, si soy soltera, si tengo hijos, si tengo novio. Que sea más importante saber mi experiencia para el puesto, mi preparación, mis conocimientos. Quiero la misma oportunidad de puesto y salario. Tener que luchar menos, para demostrar más. 

No, no quiero ser igual al hombre; como mujer soy fuerte, sensible y noble; soy alma, corazón y coraje; soy lucha, fuerza, valor y determinación; soy grito y soy voz. Y hoy con mi voz en grito digo que no quiero un 8 de marzo, quiero y me merezco los 365 días del año.

Mujer no te felicito y no me felicito, porque no quiero un Día Internacional de la Mujer...los quiero todos!...

...hasta la próxima...trataré de dar por saco más seguido.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Halloween, Navidad, Pascua...


Anoche se celebró, casi en todo el mundo, la noche de Halloween, la noche de brujas, la noche de muertos, o como quiera que quieran llamarla. Mi amiga, socia, casi hermana, Ana María Herena publicó en su muro el verdadero el origen de esta fiesta (gracias Ana), y aunque ya lo sabía, porque lo había leído, ella y otras publicaciones atribuyéndole un sentido satánico, me animaron a soltar el bucapie.

Antes de continuar voy a aclarar dos puntitos de nada: primero, soy católica, esto que quede bien claro. Segundo, no celebro Halloween, no es una fiesta que me llame mucho la atención, aunque debo admitir que la noche de muertos tal como la celebran en México cada vez me gusta más, por el sentido que tiene para ellos, por sus trajes, los dulces propios de esta fiesta, amo las skulls, y la catrina ¡oh, la catrina, como me gusta ese personaje!

Lo primero que voy a decir es que Halloween, no es norteamericana, ni la Navidad, ni Pascua, y ya ni me queda claro que acción de gracias sea tradición de ellos y no heredado de Europa. Lo segundo que voy a decir, es que la mayoría de estas fiestas son de origen pagano. Sí, mis amores, la Navidad, tan cristiana, tan católica, es de origen pagano, igual que la pascua con sus huevos y sus conejos de chocolate.

Beatos, devotos todos, lean, investiguen. Lean no solo la Biblia, que no digo yo que no sea un buen libro, pero es que éste es tan subjetivo, tan de interpretar lo que nos parezca bien, lo que nos convenga; sobre todo en el Antiguo Testamento, donde se anclan algunos para prohibir, regular y condicionar a quién debemos amar, en qué debemos creer y cómo debemos actuar ante según qué cosas y circunstancias. Se olvidan del Nuevo Testamento, donde solo el amor importa y con amor tenemos que vivir. Cuatro evangelios y 20 epístolas hablando de amor al prójimo me avalan.

Queridos míos, que la vida no es blanco o negro, que entre estos dos hay una variedad infinita de colores, arco iris incluido. Pero dejemos la clase de religión a un lado, no me voy a meter en ese tinglado ahora, ya lo haré más adelante, cuando tenga ganas de salseo.

Vamos con Halloween, celebrado anoche. Esta fiesta tiene su origen en los antiguos pueblos celtas, que solían realizar una gran ceremonia para conmemorar “el final de la cosecha”. Esta celebración ocurría a finales de octubre, y fue bautizada con la palabra gaélica de “Samhain” cuyo significado etimológico es “el final del verano“, porque durante esta celebración se despedían de Lugh, dios del Sol. 

Esta festividad marcaba el momento en que los días se iban haciendo más cortos y las noches más largas. Los celtas, al igual que muchas culturas prehispánicas, creían que en Samhain los espíritus de los muertos regresaban a visitar el mundo de los mortales.

El año céltico concluía el 31 de octubre, en el otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas. Para ellos significaba el fin de la muerte o iniciación de una nueva vida. Esta enseñanza se propagó a través de los años de generación en generación.

La costumbre era dejar comida y dulces afuera de sus casas en manera de ofrenda. Por otro lado, era común encender velas para ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y descanso junto a Lugh.

El 31 de octubre por la noche, en los países de cultura anglosajona o de herencia celta, se celebra la víspera de la fiesta de Todos los Santos, con toda una escenografía para recordar a los ancestros.


www.ngenespanol.com/travel/cual-es-el-origen-de-halloween-samhain/

Halloween, origen pagano, NO satánico... 


La Navidad. Navidad proviene de la palabra latina nativitas que significa nacimiento y se refiere particularmente al nacimiento de Cristo que se celebra cada 25 de diciembre; sin embargo, en ninguna parte de la Biblia se menciona la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Por otro lado, la celebración de la Navidad tal y como la entendemos hoy en día se la debemos, en su gran mayoría, a Charles Dickens y como la concebía en sus libros y publicaciones. Pero vamos al origen primero de esta fiesta tan católica y tan cristiana.

Las Saturnales, las fiestas paganas que celebraban los romanos en honor a Saturno, el dios de la agricultura y la cosecha, y que originalmente transcurrían entre el 17 y el 23 de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno, el período más oscuro del año, cuando el Sol sale más tarde y se pone más pronto, influyeron en la creación de la Navidad que celebramos actualmente.

Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti, asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, que los romanos llamaron bruma. Cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, se tomó la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo.

Los antecedentes de la Navidad habría que situarlos en los años 320-353, durante el mandato del papa Julio I, que fijó la solemnidad de Navidad el 25 de diciembre, a pesar de la creencia de que Jesucristo nació durante la primavera, quizá con la intención de convertir a los paganos romanos en cristianos.

www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/los-origenes-de-la-navidad_6901/9

Navidad: Fiesta de origen pagano

Nota al margen: el Nacimiento, Pesebre o Belén, tal como lo representamos hoy día se lo debemos a San Francisco de Asís, quien alrededor del año 1223 escenificó el primer Belén viviente; y el Santa Claus vestido de rojo y rechoncho es el resultado de una campaña publicitaria de Coca Cola.

Me gustaría aclarar que también soy muy de Belén y de Santa Claus...vamos muy de Navidad.


Turno de la Pascua, sus huevos de chocolates y sus tiernos conejitos.
La Pascua (Pascua Florida o Domingo de Resurrección) es una de las celebraciones más importantes del cristianismo. Es cuando se festeja la resurrección de Jesús al tercer día después de haber sido crucificado.

La fecha de esta fiesta quedó fijada para el primer domingo después de la luna llena tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte. Por lo tanto, ésta varía entre el 22 de marzo y el 25 de abril cada año. Pero el verdadero origen de la Pascua se remonta al año 1513 antes de Cristo, cuando el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto hacia la Tierra Prometida. Se celebraba cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo.

El término español «pascua» proviene del latín páscae, que a su vez proviene del griego clásico  πάσχα (pasja), una adaptación del hebreo פסח (pésaj), que significa ‘paso’ o ‘salto’.
Históricamente los orígenes de la Pascua (en inglés “Easter“) se remontan a la fiesta primaveral en honor a la diosa teutónica de la luz y la primavera, conocida como “Easter”. (The Westminster Dictionary of the Bible).

La primavera era una época sagrada para los adoradores fenicios del sexo. Los símbolos de la diosa de la fertilidad; “Astarté” o “Istar” eran el huevo y la liebre.

Fue así como poco a poco, la tradición fusiona el significado cristiano con ceremonias paganas. Aquellos rituales, imposibles de desarraigar, eran reasimilados bajo nuevas formas. El júbilo por el nacimiento del sol y por el despertar de la naturaleza, se convirtió en el regocijo por el nacimiento del sol de la justicia y por la resurrección de Cristo.

https://20000lenguas.com/2017/04/16/los-origenes-y-etimologia-de-la-pascua-siglos-y-siglos-antes-de-cristo/

La Pascua, entonces, es más pagana que cristiana, sobre todo, porque Cristo no había nacido todavía cuando se empezó a celebrar.

Queridos amigos que no celebran Halloween porque es satánico, pero si celebran Navidad y Pascua (conejito incluido) todas estas fiestas, TODAS, tienen un origen pagano y todas, toditas, TODAS, se iniciaron dándole gracias a otro dios a otra deidad.

Dejen de atribuirles satanismo a una y milagros a otra, que no tienen ni una cosa, ni la otra. Disfrazarse y pedir dulces no es satánico, como llenar la casa de luces y adornos de dorados, rojos y verdes, y hacer el simulacro de amor y paz cada solsticio de invierno no es un milagro de Navidad.

Quiero volver a aclarar que soy muy de Navidad, quien me conoce lo sabe; que suelo celebrar la Pascua de Resurrección, conejito y huevos incluidos; que no soy de celebrar Halloween, no por creer que sea satánica, si no, porque para esta fiesta hace rato que tengo mi cabeza en Navidad. 

Insisto en que lean e investiguen, no se limiten a repetir sin conocimiento. No nos quedemos con el sentido cristiano de las fiestas, porque este sentido se lo dio la misma iglesia a la que le interesa que sigamos como borregos. Recuerden son fiestas de origen paganas. Ni satánicas, ni católicas, ni cristianas. PAGANAS!!!

Ya para terminar, que hoy se celebra el día de los muertos en España, y anda to' dios pa' los cementerios, sacerdotes incluidos, dando misa por los muertos, que digo yo, que igual ni se enteren porque estan muertos, igual que los de Halloween. Y la celebración de todos los Santos, también "cristiana" a mi, particularmente, me da un yuyu que pa' qué, y no me parece que sea tan diferentes a la satánica Halloween. En fin, la hipocrecía.

sábado, 19 de octubre de 2019

Feliz cumpleaños


Ayer cumpliste años. No se me olvidó. Lo sabes. Aunque me obligué a no pensar en ello. No lo logré. Terminé "celebrándolo"

44 años. Todo un hombre ¿Tienes canas, arrugas? ¿Qué estudiaste? ¿Te casaste? ¿Cuántos hijos tienes? No hay respuestas. Solo preguntas.

44 velitas. 38 apagadas. Tartas que no nos comimos; cumpleaños que no celebramos; globos que no llenamos; fiestas que no celebramos.

44 velitas. Solo seis encendidas. Historias que no vivimos; anécdotas que no contamos; años que no sumamos.

El tiempo se detuvo para ti, para nosotros siguió avanzando. De otra forma, a otro ritmo. Un frío instalado en el alma. Recuerdos anclados para siempre.

44 años. Feliz cumpleaños.

martes, 8 de octubre de 2019

HBD 2U!!!


Acabamos de celebrar tu cumpleaños apenas ayer, y tengo varios días por escribirte algo a manera de regalo inmaterial y no comestible,  que perdure por lo menos en la red. Algo que, hasta hoy, no se ha materializado.

Leyendo las felicitaciones que te enviaron no dejaba de pensar que menos mal que existe en mi calendario el 7 de octubre, porque un día como ese, hace 49 años atrás, la luna, las estrellas, los planetas y los astros se alinearon perfectamente a mi favor. Te miro, te observo en silencio, a veces cerca, a veces a cierta distancia y me digo a mí misma “mimisma, que suertuda eres”, porque entre tantos, entre todos te vi y, aunque me tomo tiempo, te reconocí; y porque entre todas y entre tantas me viste, me elegiste y con todo el trabajo que te dio, que te di, me conquistaste, me enamoraste y cambiaste todas mis variables y mis fijas, dando un nuevo resultado en la ecuación. 

Digo y repito para mí, para el mundo y para el que me quiera oír, que si no hubiese sido contigo, hoy no sería con nadie. Tengo la firme convicción que sigo casada, más por tu esfuerzo que por mi empeño, o más por tu empeño que por mí esfuerzo. Porque me amas con mis virtudes y por encima de mis defectos. Con mis TOCs, mis locura, mis obsesiones maniacos compulsivas y, porque no admitirlo, mi carácter de mierda, ese que me acompaña incluso desde antes de nacer. 

Así eres tú el amor con mayúsculas, mi felicidad con mayúsculas. He aprendido de tu mano a ver en lo complicado lo sencillo y en lo sencillo lo hermoso. Has tejido conmigo mis sueños y me has ayudado a hornear mis ilusiones. Te lo digo y se lo digo al mundo y al que me quiera leer, eres de lo que no hay, de lo que ya no queda, de esas piezas de valor incalculable que solo unos cuantos privilegiados podemos tener. Eres ese café que me despierta a vivir y el té caliente que me ayuda a dormir.

Como dice una canción: 
“Pero llegaste a mi vida 
Cambiaste todo lo que pensaba 
Acomodaste lo que sobraba 
Sacaste el polvo que me estorbaba.

Pero llegaste a mi vida 
Me diste todo sin pedir nada 
Me regresaste la pasión 
Me devolviste la ilusión 
Me hiciste el más bello favor” 

...porque me has dado tanto, me has dado todo, tus miradas, tus mejores palabras, tu tiempo y tu espacio. Has luchado a mi lado contra mis demonios, me has enseñado a creer en mi y a superar mis miedos, me has ayudado a mirar y plantar cara a mi dragón. 

…y Como canta Violeta Parra “Gracias a la vida que me ha dado tanto…” Tanto de lo que no compra el dinero, todo de lo que no tiene precio. 

Ayer los amigos y familia te felicitaban por tu cumpleaños y yo no dejaba de felicitarme por la inmensa dicha de tenerte conmigo, de tenerte cerca, de contar contigo, de poder continuar juntos en el camino, abriendo las puertas y las ventanas a tu lado con las manos entrelazadas.

Feliz 49 años, este es mi regalo, sin cajas, sin moños y sin papel. Alguien dijo que la vida es solo un espacio entre el día de nacimiento y la muerte, y yo me alegro haber coincidido en ese breve espacio de tiempo, porque sin duda, mi vida es mejor y más divertida al lado tuyo. 

Lacrimógeno, cursi y azucarado, sí y qué. Esa soy yo, alguien que ama mezclar ingredientes con azúcar y llevarlos al horno.

jueves, 15 de agosto de 2019

50 años y contando...


Acabo de cumplir 50 años. Acabo de celebrar y completar 50 vueltas al sol, 50 veranos, 600 lunas llenas, 2600 semanas. El  quinto piso, como me dijo una amiga, la edad de oro como dijo otra. 

Nací un lunes lluvioso de verano y con luna nueva. Según el horóscopo lunar, los que nacen bajo la influencia de esta fase de la luna poseen la ilusión de los niños. Les gusta iniciar cosas y ponen todo su entusiasmo en aquello que emprenden. Dice que son muy trabajadores y no se detienen hasta que alcanzan sus objetivos. Piensan que la vida es una aventura, que no merece la pena mirar hacia atrás, y hay que centrarse en el futuro. No estoy en total acuerdo con esto, porque si algo he aprendido en estas cincuenta vueltas al hermano sol, es que el futuro es tan incierto, como irreal, y que lo que verdaderamente importa es el presente, que es breve y muy efímero. 

Según el horóscopo chino soy un gallo, y un león según los griegos, un signo de fuego, dicen. Ambos coinciden en que somos personas seguras, elegantes, orgullosos. Inspiramos confianza, somos sinceros, honrados, listos y trabajadores. Tenemos magnetismo y mucha mala leche, esto último disfrazado con palabras políticamente correctas.

No sé ni de calendarío lunar, ni de horoscopos, lo que sí tengo claro que, desde pequeña, hablo tres idiomas: español, alto y claro; que a cabezota, terca, testaruda y rebelde no me gana nadie; que tengo un carácter de mierda desde chiquitica, y que desde muy temprano me reconozco como la "oveja negra". Que la diplomacia no es mi fuerte y que tengo "el don" de decir lo que pienso de frente y sin paños caliente, y me quedo tan ancha. Que a la vida le planto cara y la reto cada vez que se me pone "chulita"

50 años ya, y no me lo creo, y no los siento. No voy a entrar en si los aparento o no, porque si de algo tengo conciencia es que los años pasan, pesan y pisan, y mis canas lo reflejan y mis arrugas lo cuentan.

50 años, cuánto caminado y tanto navegado; cuántas risas y tantos llantos; cuántos triunfos y tantos fracasos; cuantas ventanas abiertas y tantas puertas cerradas. Me he caído más veces de las que puedo contar y he tenido que empezar de cero más veces de las que me gusta admitir. 

50 años y llevo a mi espalda 14 mudanzas, incluida un cambio de país, de continente, de océano, de mar, de clima y de zona horaria.

50 años, una carrera universitaria. 50 años, un oficio que nada tiene que ver con mi profesión. 50 años, empezar de cero, empezar de nada. 50 años, un nuevo trabajo, como aprendiz, como novata. Un trabajo nuevo que me gusta y me apasiona; un oficio que me ha dado otras alas y que me demostró que nunca se es demasiado viejo para comenzar.

50 años y he aprendido a soltar amarras, a liberar lastres; a llevar un equipaje más ligero, a no cargar rencores, a alejarme de las personas tóxicas y de los lugares que me den carga negativa; a dar a cada cosa y a cada momento su justa importancia; a entender la diferencia entre querer y amar; mirar y observar; vivir y disfrutar. Aprendí a que enojarse es perder el tiempo; a no preocuparme por los problemas sin solución y a ocuparme por encontrar soluciones a aquellos que sí lo tienen. Aprendí a disfrutar más, a cantar sin vergüenza, a bailar cuando me miran. Aprendí a arriesgar más, a salir de mi zona de confort y a tener menos sentido del ridículo.

50 años y siempre he sido feliz y privilegiada. Crecí rodeada del amor de mis padres, de mis abuelos, tíos. Tengo la enorme dicha de tener una legión de primos, con los que jugué y me enojé hasta llegar a odiarlos por uno o dos minutos completos; hermanas y hermano que han sido cómplice y apoyo en mi travesía; amigos que son de los buenos, de los que están, de los que se quedan, con los que puedes contar; y ellos, mi Flobre, mi Maru, mi Jose, míos todos, mi corazón, mis razones, mis motivos y mis porqués...y Toby, mi Toby, nuestro Toby, el cuadrúpedo peludo que llegó a completarnos, un ser vivo de cuatro patas y nariz húmeda que, sin lugar a dudas, me ha hecho mejor persona.

Todos ellos completan el rompecabezas de mi personalidad. Todos ellos forman parte de cada fibra de mi ser.

Pero (siempre tiene que haber un pero), como decía mi güela, mujer vieja y sabía, en la vida no todo es color de rosas, y en la mía no iba a ser distinto. Aprendí desde niña que la muerte es real, que no respeta edad, ni sexo, ni religión. Que el cáncer, además de ser un signo zodiacal, también es una puta enfermedad que se llevó por delante a mucho de mis seres queridos. Aprendí que la vida puede se muy bonita y muy jodida a la vez.

50 años y veo mis pasos, unos errados, otros firmes, algunos cansados, muchos con ilusión y bastantes con miedo. No desandaría ninguno de ellos, de volver atrás los volvería a dar igual. Trataría, eso sí, de disfrutar más el camino y de darlos descalza, sintiendo el polvo, la arena, la hierba y la tierra bajo mis pies. De poder volver atrás, recorrería el mismo camino, sí, pero cada paso los daría con más seguridad, con menos miedo. Arriesgando más. Conservando menos.

50 años que parecen pasaron de prisa y corriendo. Medio siglo, se dice pronto, se escribe rápido. 50 años, que son más de media vida, y brindo por ellos, brindo por mi, por mis errores y por mis aciertos; brindo por el camino me ha llevado donde estoy hoy; por los pasos que me han hecho ser la persona que soy. Brindo por las veces que caí, por las veces que me equivoqué. Brindo por cada vez que mordí el polvo, que arañe la tierra; por cada vez que apreté los puños de rabia y miré al cielo a modo de súplica. Brindo por cada lágrima, por cada dificultad; por cada momento que se convirtió en una anécdota, buena o mala, pero anécdota al fin. Y brindo, como no, por las mil y una veces que he reído en estos 50 añazos cumplidos, celebrados, vividos y disfrutados...  

Como dice Thalía en Brindis:
Por esos días por venir
Por este brindis para mí
Por regalarle a la intuición el alma mía
Porque los días se nos van
Quiero cantar hasta el final
Por otra noche como ésta, por mi vida...

50 años y contando, y cantaré y bailaré y soñaré y brindaré y celebraré los siguientes 10, 20, 30...

...Nos vemos en la próxima.