lunes, 9 de julio de 2018

Trece años que dan pa' tanto, trece años que dan pa' todo...


Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio... el día que llegamos a Asturias, ayer hace trece años. 13 un número con migas. Un número que para los supersticiosos es de mala suerte. Un número que si lo convertimos en una fecha, en mi familia es tristeza y alegría, sonrisas y lágrimas, adiós y hola, muerte y nacimiento. Un número que, si nos ponemos exquisitos y nos da por la numerología, sumando sus dígitos 1+3 igual a 4. Cuatro. Cuatro luchando contra el mundo, cuatro navegando contra corriente, cuatro haciendo piña.  Si seguimos exquisitos y separamos sus dígitos: 1, que es en lo que nos hemos convertido en estos años, en uno y, como los mosqueteros, uno para todos y para todo, y todos para uno; y 3, que es el número de veces al día que mi mente y mi corazón viajan, cruzan el charco y hablan y abrazan a mis padres, a mis hermanas, a mis sobrinos, a mi tía...

...en fin trece, cuatro, uno, tres. Para algunos sólo números, para mi toda una vida.

Trece años que dan pa' tanto, trece años que dan pa' todo. 

Trece años aprendiendo, caminando, tropezando, llorando, riendo, soñando. Trece años en los que nos hemos perdido cumpleaños, nacimientos, graduaciones, fiestas, cafés, charlas, domingos donde los abuelos, hospitales, reuniones, encuentros, desencuentros. Trece años en los que nos hemos hecho mayores y aquellos niños que vinieron agarrados de mi mano hoy son un hombre y una mujer que ya tienen pensamientos y decisiones propias. Porque es lo que tiene irse lejos, porque es lo que tiene no estar cerca, porque es lo que tiene la distancia, el espacio y los océanos de por medio, que te pierdes muchas cosas, que te pierdes muchas vidas.

Trece años en los que hemos conocido tanta gente, unas que se han convertido en familia y a las que agradeces haberte hecho el camino menos difícil, y otras que pasaron y a las que agradeces haberte hecho mas fuerte. Porque al final de todo se aprende, porque al final de todo se crece.

Trece años convirtiendo la soledad en risas. Trece años aprendiendo que los cumpleaños también se pueden celebrar con solo cuatro personas, que las Navidades también son divertidas con solo cuatro comensales, que las fechas importantes no son menos importantes porque solo seamos 1+3. Trece años fabricando sueños, coleccionando momentos, creando recuerdos. Trece años en los que he descubierto nuevas pasiones, porque para fabricar, coleccionar, crear, he tenido que aprender, formarme y conocer una parte de mi que en otra situación jamás hubiese conocido, ni explotado. Trece años que me enseñarón que tener, amar y comprender a una mascota te hace menos imperfecta, te vuelve mas sensible.

Trece años en los que la tecnología ha jugado un papel importante, no sé que hubiese sido de mi sin ella. Porque mis redes sociales son una necesidad mas que una moda, porque mi facebook y mi Instagram son la manera de superar la distancia y cruzar el océano; porque el Whatsapp es esas tardes hablando de todo y de nada con mis hermanas, con mis primas, con las amigas. Trece años en los que nuestros selfies son por necesidad y no por posturero...de hecho, tenemos trece años haciéndonos selfies y resulta que ahora son "trending"

Sí, son trece años de muchas cosas, de muchas lágrima, muchas risas y, a veces, mucha soledad. Pero si tuviese que volvero a caminar, volvería a andarlo todo otra vez, porque si vuelvo atrás y veo mis huellas, mi camino, todo lo que he vivido, todo lo que he superado, todo lo que he aprendido, todo lo que me han enseñado; y, aunque duele mucho, duele siempre, volvería a dar los mismos pasos, aún conociendo el camino y lo mucho que lloré, lo mucho que pasé, lo mucho que me decepcioné. Porque en estos trece años he vivido cosas maravillosas, he conocido a personas estupendas que entraron en mi vida para quedarse, y aun cuando he dejado mucho atrás, también en estos trece años he sumado mucho, he hecho de España mi país, mi tierra, mi gente y junto a mi islita, ya son dos países y mucha y mas gente. Porque estos trece años nos han convertido en las personas que somos y en la familia que tenemos, que para mi es perfecta. Porque en estos trece años hemos metido tanto en nuestro equipaje, que sería imposible embarcarlo,  facturarlo. Porque hay cosas que no se embarca, porque hay equipaje que no se factura. 
 
Que sí, que son trece años, sumando, restando, multiplicando y dividiendo, pero al final nos queda un saldo positivo que es lo único que importa.

...porque trece años dan pa' tanto. Porque trece años dan pa' todo.

jueves, 24 de mayo de 2018

Abre tus alas y vuelve a volar...


No me puedes decir que amas si no respetas, si agredes, insultas, encierras, obligas, humillas. Llámame loca, pero creo que el amor es otra cosa. 

El amor es estar en libertad, reír en libertad, hablar en libertad, vivir en libertad. Y no me vale el ‘’juntos hasta que la muerte los separe’’, porque amar no puede ser una obligación, y no me vale un peor es nada, porque, a veces, nada es mucho mejor que algo. 

No me digas que es amor cuando maltratas de palabra, obra y omisión. Porque no solo pegar y agredir físicamente es maltrato, también insultar, no valorar, no darle su lugar, creerte superior… 

El amor está hecho de detalles, un desayuno en la cama, que te despierten con una taza de café, una copa de vino para terminar el día, un paseo por la tarde, una película juntos, tomarle de la mano, mirarle a los ojos y recordarle y decirle lo mucho que le quieres. Porque el amor no se trata de joyas y diamantes, se trata de momentos inolvidables, y tú te olvidaste, pensando, quizás que esto no te pasaría factura, que la vida no te traería la cuenta. 

Y, como dice una canción, te dedicas a perderla día a día, y se vuelve una costumbre ignorarle, no apoyarle, no mirarle, no hablarle; y los días se vuelven meses y los meses se convierten en años, y llega un día que se cansa de esperar, de luchar, de creer, de soñar. Y llega un día en el que abre los ojos y decide escapar, salir, volar, bailar, cantar. Y llega un día que se acaba, porque como siempre dice mi padre, hombre viejo y sabio, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante. 

Y entonces es tarde, tarde para darte cuenta de lo mucho que le amas, de lo mucho que vale, de lo importante que es para ti; tarde para recapacitar y enderezar el camino que tanto se torció. Porque ahora eres tú o su tranquilidad y elige tranquilidad, porque es quedarse contigo o su paz y elige paz. Porque descubrió que puede sin ti, y lo que es peor, quiere sin ti. Descubrió que quiere volver a ser quien era, porque quiere recuperar lo que en el camino se le fue quedando por permanecer a tu lado. Porque abrió los ojos, abrió las puertas de su jaula, abrió las alas y echo a volar. 

Ahora se te antojan los detalles, pero ahora los detalles sobran, saben a burla, huelen a insulto. Ahora ya no vale querer recuperar el tiempo, porque el tiempo no se recupera, porque lo que pasó, pasó, y está grabado en su piel y en su alma a base de dolor y lágrimas. Ahora es tarde, porque le abandonaste y aprendió a vivir sin ti. Ahora ya no existe, ahora no queda tiempo...

Esto va por todas aquellas personas que un día abren sus alas y vuelven a volar.

martes, 15 de mayo de 2018

I'm Back!!!



Casi un año desde mi última publicación y como en mi última publicación, tomé distancia, como quien toma un jarabe para mejorarse. Tomé distancia para poder poner las cosas en su justo lugar, para limpiar mi cabeza de telarañas, para llenar mis pulmones de aire y para oxigenar el alma. 

Casi un año en el que he viajado, he conocido, me he reencontrado conmigo, y con personas a las que amo profundamente. Un año que me ha enseñado que, a veces, hasta las personas que amas, en ocasiones, te hacen daño, sin quererlo, sin pensarlo, sin saberlo, sin desearlo; por eso, durante todo este año he ido aprendiendo a pasar de eso y seguir adelante, sabiendo que es más saludable y que me quieren a pesar del daño que pudieron hacer. 

Un año en el que he reído mas de lo que he llorado, me he enojado poco y he reñido casi nada, en cambio he disfrutado mucho de los buenos momentos, y de los malos he aprendido, me he fortalecido, me he hecho más fuerte. Un año en el que me he hecho grande y en el que he aprendido a mantener la boca cerrada, a morderme la lengua, a no responder como me gusta y sí como dictan las normas…sí, un año en el que he practicado la diplomacia y el saber estar. 

Casi un año en el que he estudiado, me he preparado, en el que he logrado avanzar y en el que me he dado algún capricho. Un año de recolocar, de tirar, de limpiar, de planificar nuevas rutas y de romper planes ya hechos. Un año de sueños rotos y sueños realizados 

Estoy de regreso, no sé por cuánto tiempo, pero por el momento estoy aquí, con otra piel, con otro color, pero siendo yo misma, bien equipada y con las pilas puestas.

domingo, 18 de junio de 2017

Tomar distancia...


...si la distancia fuera una bebida, sería mi bebida favorita después del agua, el vino y el café. Darse un traguito de distancia es bueno para la salud, reduce el stress, mejora la circulación, fortalece el cabello y las uñas, tonifica la piel, nivela el azúcar y el colesterol. Un sorbito de distancia es relajante, evita enfermedades coronarias y proporciona paz mental y espiritual. Es desintoxicante. 

Porque igual que un litro de agua al día es saludable, una taza de café en la mañana te ayuda a despertar y una copa de vino antes de acostarte es relajante, tomar distancia, a veces, es necesario para continuar en el camino. 

No, no soy médico, estoy muy lejos de entender algo de medicina, pero la experiencia es un plus, y yo en tomar distancia tengo mucha. 

Así como el té de manzanilla asienta bien el estómago, el de canela mejora la salud, la tizana relaja, el té verde es diurético y junto al rojo son buenos para adelgazar, y el menta poleo, entre otros, es digestivo, así mismo un traguito de distancia de situaciones incómodas, personas tóxicas, trabajos estresantes, y en ocasiones, de familiares cargantes proporciona beneficios a la salud física, psicológica y mental. Puede que suene feo lo de tomar distancia de familiares, porque la familia es lo más importante, pero una cosa es la familia y otra los familiares. 

He tomado muchas distancias en la vida, física y espiritual, de hecho mi vida ha sido un continuo tomar distancias, y creo, a veces, que he tomado tanta que pienso, también a veces, que vivo como los ermitaños. Vivo en un lugar lo bastante lejos para no “vivir” en el mundo, y lo suficientemente cerca para cuando quiero bajar a intoxicarme hacerlo sin problema; las redes sociales las utilizo a conveniencia, paso cuando quiero, publico si me place y tengo los contactos que suman a mi existencia, a los que restan los tengo bloqueados o, en el mejor de los casos, sus publicaciones ocultas para que no me carguen; la tele la veo de vez en cuando, y voy optando por programas en los que las malas noticias no sean su principal contenido...y los periódicos, como ahí no puedo hacer nada, he dejado de comprarlos y de seguirlos en Twitter. Sí, puede que este desinformada, pero y lo tranquila que vivo qué. 

...que no, que tampoco me desconecto tanto, que solo soy un poquito ermitaña, al mundo bajo de vez en cuando y me informo y me empapo y me intoxico, para luego tomar distancia, mi bebida favorita después del agua, el vino y el café...

domingo, 12 de marzo de 2017

Extranjero...


...Y eres extranjero porque no naciste en donde ahora vives. 

Y sientes que no perteneces a ningún lugar, porque ya no eres de aquí, pero tampoco eres de allá. 

Y vives en tu casa y no te sientes en casa, y cuando vuelves a la que siempre fue tu casa, te sientes fuera de casa. 

Y marchas y se queda un pedacito de ti y vuelves y dejas otro pedacito de ti, y dejas tantos pedacitos que ya no sabes en qué lado del charco vives, si donde tienes tu domicilio o donde habita tu corazón. 

Y vuelves al lugar de donde partiste, donde creciste, donde naciste, y te esperan y te reciben y te abrazan, y caes en la cuenta que es mejor recibir a ser recibido, porque comprendes que ahora eres visita y te tratan como visita y te consienten como visita. Se desviven por ti, por hacer tu estancia placentera, agradable; no les da la vida, el día, ni las horas para convertir tus caprichos en realidad; y te hacen la comida que pides, y están pendientes a si te falta algo, si necesitas algo; llenan la despensa por y para ti, con las cosas que saben que te gustan, para que te sientas como casa; y ahora las cenas, los almuerzos son en tu honor, y el sancocho lo hacen para agasajarte a ti; y compruebas, con algo de dolor, que te has convertido en una visita, donde antes eras un anfitrión, un extranjero en tu país, entre tu gente, y ya no es tu casa, y ya no es tu país; y te sientes “como” en casa, pero ya no es tu casa, porque ahora tu casa esta en ningún lugar, porque ahora eres un dominicano en suelo extranjero, y eres un extranjero en suelo dominicano. 

Y le buscas el lado bueno a la situación, y te consuelas, porque el que no se consuela es porque no quiere y te dices y te repites, he crecido, me he hecho fuerte, me he fortalecido, conozco otros lugares, me he enriquecido con otra cultura, con otro tipo de pensamiento, con otra vida. Pero muy en el fondo sabes que hubieses preferido vivir en una completa ignorancia, si con ello asegurabas no perder un poquito de tu identidad. Porque nunca más serás dominicano, y jamás dejarás de serlo; porque, desde el momento que decidiste emigrar, tu nacionalidad pasó a ser “extranjero”, sin importa lo que diga la cédula o el carnet de identidad. 

Y los de allí te dicen que ya hablas como los de aquí, y los de aquí te siguen escuchando como los de allí; y los de allá te preguntan de tu vida aquí, y los de aquí quieren saber de tu vida allá. Y te ríes de tu doble nacionalidad, porque más que doble la sientes inexistente, porque ahora eres muchas cosas, que, a veces, es lo mismo a ser nada... 

Por todos aquellos extranjeros que un día dejaron su tierra tratando de encontrar una vida mejor...

domingo, 5 de marzo de 2017

Una historia, una canción: Amor del bueno - Héctor Montaner


“...y mira a dónde me llevó un porta minas, aquí estoy, contigo, nuestros hijos y hasta con Toby para completar la postal familiar”. 

Así bromeaba hace unos días metidos, mientras estábamos los cuatro, los cinco en la cama. Y sí, puede que lo haya dicho como una broma, pero de broma poco. Hemos vivido mucho juntos y superado mucho, primero como amigos, y luego como pareja y como familia. 

El camino no ha sido fácil, ambos lo sabemos. El viento no siempre nos sopla a favor, y nos caemos constantemente. Hemos logrado mucho, y también hemos sacrificado mucho. Pero nada ha podido con nosotros, ni la situación económica, ni lo lejos que estamos de lo nuestro, ni el tener que empezar continuamente desde cero. 

Al contrario, nos descubro viendo la tele, sin importar lo mal que nos hayan ido las cosas durante el día, juntos, con los dedos entrelazados, y me doy cuenta de que estamos así, cuando ya tengo las manos sudadas y me veo obligada a separarlas. Y es cuando me pregunto, cuántos hay como nosotros, que a pesar de las dificultades continúen así, tomados de las manos, como cuando eran novios y la vida era simple. La respuesta no la sé, pero sí sé que es, justo en ese momento, cuando me siento una mujer afortunada, por tenerte, por tenerlos, por lo que tenemos y por lo que somos juntos.

Siempre tenemos un motivo para celebrar, una razón para reír, para tomarnos una copa de vino juntos, y brindar, siempre brindar, por nosotros, por el día, por el futuro, por el presente, por lo superado y por lo que vamos a seguir superando... 

Y es que esto es un “amor del bueno” de esos que “...no se lleva el viento..., que no se pierde en el tiempo...” 

... “me ofreciste un amor sincero, de los que no naufragan en el mar, me ofreciste tus sueños, tus alas en vuelo, el azul del cielo...” 

Prometiste, me prometiste amarme cada minuto de tu vida. Gracias por cumplir tu palabra!!!

martes, 28 de febrero de 2017

Una historia, una canción: Amor del bueno - Reily


Y aquí estamos, otra vez, luego de un descansito de todo, reiniciando con "Una historia, una canción", y quiero empezar con Amor del bueno, en las voces de Reily y Miguel Bosé.

Porque sabes cuando pones la casa patas arriba buscando las gafas y te das cuenta que siempre las llevaste puesta. Pues así mismo puse mi vida, mi mundo del revés buscando el amor, y siempre estuviste ahí, cerquita, a mi lado...

"...y te fui queriendo a diario, sin ley, sin horario..." no, no lo buscaba, no lo esperaba, no lo planeaba, y mucho menos podía creer que podíamos llegar a tener un futuro juntos. Tú tampoco le apostabas, aunque "Como la luna por las rendijas te fuiste metiendo entre mis pupilas"

Puedo recitar cada una de las estrofas de esta canción, porque cada letra, cada palabra describe exactamente cómo me enamoré, cómo me enamoraste, con dedicación, navegando contra corriente, con paciencia, con delicadeza...

Definitivamente, "en el destino estaba que fueras para mi..." y yo para ti, y como dice la última estrofa "...pero Cupido se apiadó de mí."...

Gracias a Dios!!!