sábado, 20 de agosto de 2016

Una historia, una canción: Solo contigo


Solo contigo, es uno de los pocos merengues que, cada vez que lo oímos, solemos bailar aunque sea por unos segundos; también es uno de los merengues, junto a su cantante que más te gustan, y uno de los pocos que cantas... 

Y si hay un motivo para que éste en nuestra banda sonora, es la canción completa, de principio a fin, porque solo contigo soy yo, sin máscaras, sin miedos, sin tabúes. Solo contigo puedo ser yo sin temor a que te enojes, a tener que dar explicaciones. 

Y es que “solo contigo abro mis alas...” y no hay mentiras, y no hay engaños, y no hay silencios incómodos...

Porque eres de los que abrazan y no sofocan; eres de los que miran a los ojos y no cuestionan; eres de los que toman de la mano para acompañar y no para dominar; porque amarras, sin atar; porque amas y no presionas; porque la palabra confianza solo contigo tiene sentido, “...y es que solo contigo puedo volar sin temor...” sin estrellarme. 

Y si volviera a nacer, si volviera a vivirlo todo, volvería a elegirte entre todos, porque contigo es posible conjugar los verbos ser y estar, porque “solo contigo...cada sueño se torna posible y es posible el mañana...” 

Porque solo tú eres capaz de entregarme un atardecer cada día, solo tú bajaste el sol y me lo entregaste sin que este me achicharrara, solo tú aguantas mis caprichos y los complaces, solo tú me das espacio, cuando yo misma no sé que lo necesito. Solo tú has sabido sacar la mejor parte de la Mari egoísta, caprichosa, malcriada, ñoña y cabreada...y eso es mucho. 

 “...y no hay espacios vacíos, digo que NO..." porque todos los sabes llenar, con paciencia, con esa calma que te caracteriza, con una sonrisa o con una ocurrencia. Porque no es fácil amar a Mari, y menos fácil es que Mari llegara a amar hasta el punto de dejar de ser ella, para ser un poquito tú, y es que “...solo contigo hay un motivo para darte hasta el alma...” 

Y es que “Solo contigo” y con nadie más...