viernes, 1 de noviembre de 2019

Halloween, Navidad, Pascua...


Anoche se celebró, casi en todo el mundo, la noche de Halloween, la noche de brujas, la noche de muertos, o como quiera que quieran llamarla. Mi amiga, socia, casi hermana, Ana María Herena publicó en su muro el verdadero el origen de esta fiesta (gracias Ana), y aunque ya lo sabía, porque lo había leído, ella y otras publicaciones atribuyéndole un sentido satánico, me animaron a soltar el bucapie.

Antes de continuar voy a aclarar dos puntitos de nada: primero, soy católica, esto que quede bien claro. Segundo, no celebro Halloween, no es una fiesta que me llame mucho la atención, aunque debo admitir que la noche de muertos tal como la celebran en México cada vez me gusta más, por el sentido que tiene para ellos, por sus trajes, los dulces propios de esta fiesta, amo las skulls, y la catrina ¡oh, la catrina, como me gusta ese personaje!

Lo primero que voy a decir es que Halloween, no es norteamericana, ni la Navidad, ni Pascua, y ya ni me queda claro que acción de gracias sea tradición de ellos y no heredado de Europa. Lo segundo que voy a decir, es que la mayoría de estas fiestas son de origen pagano. Sí, mis amores, la Navidad, tan cristiana, tan católica, es de origen pagano, igual que la pascua con sus huevos y sus conejos de chocolate.

Beatos, devotos todos, lean, investiguen. Lean no solo la Biblia, que no digo yo que no sea un buen libro, pero es que éste es tan subjetivo, tan de interpretar lo que nos parezca bien, lo que nos convenga; sobre todo en el Antiguo Testamento, donde se anclan algunos para prohibir, regular y condicionar a quién debemos amar, en qué debemos creer y cómo debemos actuar ante según qué cosas y circunstancias. Se olvidan del Nuevo Testamento, donde solo el amor importa y con amor tenemos que vivir. Cuatro evangelios y 20 epístolas hablando de amor al prójimo me avalan.

Queridos míos, que la vida no es blanco o negro, que entre estos dos hay una variedad infinita de colores, arco iris incluido. Pero dejemos la clase de religión a un lado, no me voy a meter en ese tinglado ahora, ya lo haré más adelante, cuando tenga ganas de salseo.

Vamos con Halloween, celebrado anoche. Esta fiesta tiene su origen en los antiguos pueblos celtas, que solían realizar una gran ceremonia para conmemorar “el final de la cosecha”. Esta celebración ocurría a finales de octubre, y fue bautizada con la palabra gaélica de “Samhain” cuyo significado etimológico es “el final del verano“, porque durante esta celebración se despedían de Lugh, dios del Sol. 

Esta festividad marcaba el momento en que los días se iban haciendo más cortos y las noches más largas. Los celtas, al igual que muchas culturas prehispánicas, creían que en Samhain los espíritus de los muertos regresaban a visitar el mundo de los mortales.

El año céltico concluía el 31 de octubre, en el otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas. Para ellos significaba el fin de la muerte o iniciación de una nueva vida. Esta enseñanza se propagó a través de los años de generación en generación.

La costumbre era dejar comida y dulces afuera de sus casas en manera de ofrenda. Por otro lado, era común encender velas para ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y descanso junto a Lugh.

El 31 de octubre por la noche, en los países de cultura anglosajona o de herencia celta, se celebra la víspera de la fiesta de Todos los Santos, con toda una escenografía para recordar a los ancestros.


www.ngenespanol.com/travel/cual-es-el-origen-de-halloween-samhain/

Halloween, origen pagano, NO satánico... 


La Navidad. Navidad proviene de la palabra latina nativitas que significa nacimiento y se refiere particularmente al nacimiento de Cristo que se celebra cada 25 de diciembre; sin embargo, en ninguna parte de la Biblia se menciona la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Por otro lado, la celebración de la Navidad tal y como la entendemos hoy en día se la debemos, en su gran mayoría, a Charles Dickens y como la concebía en sus libros y publicaciones. Pero vamos al origen primero de esta fiesta tan católica y tan cristiana.

Las Saturnales, las fiestas paganas que celebraban los romanos en honor a Saturno, el dios de la agricultura y la cosecha, y que originalmente transcurrían entre el 17 y el 23 de diciembre, coincidiendo con el solsticio de invierno, el período más oscuro del año, cuando el Sol sale más tarde y se pone más pronto, influyeron en la creación de la Navidad que celebramos actualmente.

Los romanos celebraban el 25 de diciembre la fiesta del Natalis Solis Invicti, asociada al nacimiento de Apolo. El 25 de diciembre fue considerado como día del solsticio de invierno, que los romanos llamaron bruma. Cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a. C., el 25 de diciembre debió ubicarse entre el 21 y 22 de diciembre de nuestro Calendario Gregoriano. De esta fiesta, se tomó la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo.

Los antecedentes de la Navidad habría que situarlos en los años 320-353, durante el mandato del papa Julio I, que fijó la solemnidad de Navidad el 25 de diciembre, a pesar de la creencia de que Jesucristo nació durante la primavera, quizá con la intención de convertir a los paganos romanos en cristianos.

www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/los-origenes-de-la-navidad_6901/9

Navidad: Fiesta de origen pagano

Nota al margen: el Nacimiento, Pesebre o Belén, tal como lo representamos hoy día se lo debemos a San Francisco de Asís, quien alrededor del año 1223 escenificó el primer Belén viviente; y el Santa Claus vestido de rojo y rechoncho es el resultado de una campaña publicitaria de Coca Cola.

Me gustaría aclarar que también soy muy de Belén y de Santa Claus...vamos muy de Navidad.


Turno de la Pascua, sus huevos de chocolates y sus tiernos conejitos.
La Pascua (Pascua Florida o Domingo de Resurrección) es una de las celebraciones más importantes del cristianismo. Es cuando se festeja la resurrección de Jesús al tercer día después de haber sido crucificado.

La fecha de esta fiesta quedó fijada para el primer domingo después de la luna llena tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte. Por lo tanto, ésta varía entre el 22 de marzo y el 25 de abril cada año. Pero el verdadero origen de la Pascua se remonta al año 1513 antes de Cristo, cuando el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto hacia la Tierra Prometida. Se celebraba cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo.

El término español «pascua» proviene del latín páscae, que a su vez proviene del griego clásico  πάσχα (pasja), una adaptación del hebreo פסח (pésaj), que significa ‘paso’ o ‘salto’.
Históricamente los orígenes de la Pascua (en inglés “Easter“) se remontan a la fiesta primaveral en honor a la diosa teutónica de la luz y la primavera, conocida como “Easter”. (The Westminster Dictionary of the Bible).

La primavera era una época sagrada para los adoradores fenicios del sexo. Los símbolos de la diosa de la fertilidad; “Astarté” o “Istar” eran el huevo y la liebre.

Fue así como poco a poco, la tradición fusiona el significado cristiano con ceremonias paganas. Aquellos rituales, imposibles de desarraigar, eran reasimilados bajo nuevas formas. El júbilo por el nacimiento del sol y por el despertar de la naturaleza, se convirtió en el regocijo por el nacimiento del sol de la justicia y por la resurrección de Cristo.

https://20000lenguas.com/2017/04/16/los-origenes-y-etimologia-de-la-pascua-siglos-y-siglos-antes-de-cristo/

La Pascua, entonces, es más pagana que cristiana, sobre todo, porque Cristo no había nacido todavía cuando se empezó a celebrar.

Queridos amigos que no celebran Halloween porque es satánico, pero si celebran Navidad y Pascua (conejito incluido) todas estas fiestas, TODAS, tienen un origen pagano y todas, toditas, TODAS, se iniciaron dándole gracias a otro dios a otra deidad.

Dejen de atribuirles satanismo a una y milagros a otra, que no tienen ni una cosa, ni la otra. Disfrazarse y pedir dulces no es satánico, como llenar la casa de luces y adornos de dorados, rojos y verdes, y hacer el simulacro de amor y paz cada solsticio de invierno no es un milagro de Navidad.

Quiero volver a aclarar que soy muy de Navidad, quien me conoce lo sabe; que suelo celebrar la Pascua de Resurrección, conejito y huevos incluidos; que no soy de celebrar Halloween, no por creer que sea satánica, si no, porque para esta fiesta hace rato que tengo mi cabeza en Navidad. 

Insisto en que lean e investiguen, no se limiten a repetir sin conocimiento. No nos quedemos con el sentido cristiano de las fiestas, porque este sentido se lo dio la misma iglesia a la que le interesa que sigamos como borregos. Recuerden son fiestas de origen paganas. Ni satánicas, ni católicas, ni cristianas. PAGANAS!!!

Ya para terminar, que hoy se celebra el día de los muertos en España, y anda to' dios pa' los cementerios, sacerdotes incluidos, dando misa por los muertos, que digo yo, que igual ni se enteren porque estan muertos, igual que los de Halloween. Y la celebración de todos los Santos, también "cristiana" a mi, particularmente, me da un yuyu que pa' qué, y no me parece que sea tan diferentes a la satánica Halloween. En fin, la hipocrecía.

sábado, 19 de octubre de 2019

Feliz cumpleaños


Ayer cumpliste años. No se me olvidó. Lo sabes. Aunque me obligué a no pensar en ello. No lo logré. Terminé "celebrándolo"

44 años. Todo un hombre ¿Tienes canas, arrugas? ¿Qué estudiaste? ¿Te casaste? ¿Cuántos hijos tienes? No hay respuestas. Solo preguntas.

44 velitas. 38 apagadas. Tartas que no nos comimos; cumpleaños que no celebramos; globos que no llenamos; fiestas que no celebramos.

44 velitas. Solo seis encendidas. Historias que no vivimos; anécdotas que no contamos; años que no sumamos.

El tiempo se detuvo para ti, para nosotros siguió avanzando. De otra forma, a otro ritmo. Un frío instalado en el alma. Recuerdos anclados para siempre.

44 años. Feliz cumpleaños.

martes, 8 de octubre de 2019

HBD 2U!!!


Acabamos de celebrar tu cumpleaños apenas ayer, y tengo varios días por escribirte algo a manera de regalo inmaterial y no comestible,  que perdure por lo menos en la red. Algo que, hasta hoy, no se ha materializado.

Leyendo las felicitaciones que te enviaron no dejaba de pensar que menos mal que existe en mi calendario el 7 de octubre, porque un día como ese, hace 49 años atrás, la luna, las estrellas, los planetas y los astros se alinearon perfectamente a mi favor. Te miro, te observo en silencio, a veces cerca, a veces a cierta distancia y me digo a mí misma “mimisma, que suertuda eres”, porque entre tantos, entre todos te vi y, aunque me tomo tiempo, te reconocí; y porque entre todas y entre tantas me viste, me elegiste y con todo el trabajo que te dio, que te di, me conquistaste, me enamoraste y cambiaste todas mis variables y mis fijas, dando un nuevo resultado en la ecuación. 

Digo y repito para mí, para el mundo y para el que me quiera oír, que si no hubiese sido contigo, hoy no sería con nadie. Tengo la firme convicción que sigo casada, más por tu esfuerzo que por mi empeño, o más por tu empeño que por mí esfuerzo. Porque me amas con mis virtudes y por encima de mis defectos. Con mis TOCs, mis locura, mis obsesiones maniacos compulsivas y, porque no admitirlo, mi carácter de mierda, ese que me acompaña incluso desde antes de nacer. 

Así eres tú el amor con mayúsculas, mi felicidad con mayúsculas. He aprendido de tu mano a ver en lo complicado lo sencillo y en lo sencillo lo hermoso. Has tejido conmigo mis sueños y me has ayudado a hornear mis ilusiones. Te lo digo y se lo digo al mundo y al que me quiera leer, eres de lo que no hay, de lo que ya no queda, de esas piezas de valor incalculable que solo unos cuantos privilegiados podemos tener. Eres ese café que me despierta a vivir y el té caliente que me ayuda a dormir.

Como dice una canción: 
“Pero llegaste a mi vida 
Cambiaste todo lo que pensaba 
Acomodaste lo que sobraba 
Sacaste el polvo que me estorbaba.

Pero llegaste a mi vida 
Me diste todo sin pedir nada 
Me regresaste la pasión 
Me devolviste la ilusión 
Me hiciste el más bello favor” 

...porque me has dado tanto, me has dado todo, tus miradas, tus mejores palabras, tu tiempo y tu espacio. Has luchado a mi lado contra mis demonios, me has enseñado a creer en mi y a superar mis miedos, me has ayudado a mirar y plantar cara a mi dragón. 

…y Como canta Violeta Parra “Gracias a la vida que me ha dado tanto…” Tanto de lo que no compra el dinero, todo de lo que no tiene precio. 

Ayer los amigos y familia te felicitaban por tu cumpleaños y yo no dejaba de felicitarme por la inmensa dicha de tenerte conmigo, de tenerte cerca, de contar contigo, de poder continuar juntos en el camino, abriendo las puertas y las ventanas a tu lado con las manos entrelazadas.

Feliz 49 años, este es mi regalo, sin cajas, sin moños y sin papel. Alguien dijo que la vida es solo un espacio entre el día de nacimiento y la muerte, y yo me alegro haber coincidido en ese breve espacio de tiempo, porque sin duda, mi vida es mejor y más divertida al lado tuyo. 

Lacrimógeno, cursi y azucarado, sí y qué. Esa soy yo, alguien que ama mezclar ingredientes con azúcar y llevarlos al horno.

jueves, 15 de agosto de 2019

50 años y contando...


Acabo de cumplir 50 años. Acabo de celebrar y completar 50 vueltas al sol, 50 veranos, 600 lunas llenas, 2600 semanas. El  quinto piso, como me dijo una amiga, la edad de oro como dijo otra. 

Nací un lunes lluvioso de verano y con luna nueva. Según el horóscopo lunar, los que nacen bajo la influencia de esta fase de la luna poseen la ilusión de los niños. Les gusta iniciar cosas y ponen todo su entusiasmo en aquello que emprenden. Dice que son muy trabajadores y no se detienen hasta que alcanzan sus objetivos. Piensan que la vida es una aventura, que no merece la pena mirar hacia atrás, y hay que centrarse en el futuro. No estoy en total acuerdo con esto, porque si algo he aprendido en estas cincuenta vueltas al hermano sol, es que el futuro es tan incierto, como irreal, y que lo que verdaderamente importa es el presente, que es breve y muy efímero. 

Según el horóscopo chino soy un gallo, y un león según los griegos, un signo de fuego, dicen. Ambos coinciden en que somos personas seguras, elegantes, orgullosos. Inspiramos confianza, somos sinceros, honrados, listos y trabajadores. Tenemos magnetismo y mucha mala leche, esto último disfrazado con palabras políticamente correctas.

No sé ni de calendarío lunar, ni de horoscopos, lo que sí tengo claro que, desde pequeña, hablo tres idiomas: español, alto y claro; que a cabezota, terca, testaruda y rebelde no me gana nadie; que tengo un carácter de mierda desde chiquitica, y que desde muy temprano me reconozco como la "oveja negra". Que la diplomacia no es mi fuerte y que tengo "el don" de decir lo que pienso de frente y sin paños caliente, y me quedo tan ancha. Que a la vida le planto cara y la reto cada vez que se me pone "chulita"

50 años ya, y no me lo creo, y no los siento. No voy a entrar en si los aparento o no, porque si de algo tengo conciencia es que los años pasan, pesan y pisan, y mis canas lo reflejan y mis arrugas lo cuentan.

50 años, cuánto caminado y tanto navegado; cuántas risas y tantos llantos; cuántos triunfos y tantos fracasos; cuantas ventanas abiertas y tantas puertas cerradas. Me he caído más veces de las que puedo contar y he tenido que empezar de cero más veces de las que me gusta admitir. 

50 años y llevo a mi espalda 14 mudanzas, incluida un cambio de país, de continente, de océano, de mar, de clima y de zona horaria.

50 años, una carrera universitaria. 50 años, un oficio que nada tiene que ver con mi profesión. 50 años, empezar de cero, empezar de nada. 50 años, un nuevo trabajo, como aprendiz, como novata. Un trabajo nuevo que me gusta y me apasiona; un oficio que me ha dado otras alas y que me demostró que nunca se es demasiado viejo para comenzar.

50 años y he aprendido a soltar amarras, a liberar lastres; a llevar un equipaje más ligero, a no cargar rencores, a alejarme de las personas tóxicas y de los lugares que me den carga negativa; a dar a cada cosa y a cada momento su justa importancia; a entender la diferencia entre querer y amar; mirar y observar; vivir y disfrutar. Aprendí a que enojarse es perder el tiempo; a no preocuparme por los problemas sin solución y a ocuparme por encontrar soluciones a aquellos que sí lo tienen. Aprendí a disfrutar más, a cantar sin vergüenza, a bailar cuando me miran. Aprendí a arriesgar más, a salir de mi zona de confort y a tener menos sentido del ridículo.

50 años y siempre he sido feliz y privilegiada. Crecí rodeada del amor de mis padres, de mis abuelos, tíos. Tengo la enorme dicha de tener una legión de primos, con los que jugué y me enojé hasta llegar a odiarlos por uno o dos minutos completos; hermanas y hermano que han sido cómplice y apoyo en mi travesía; amigos que son de los buenos, de los que están, de los que se quedan, con los que puedes contar; y ellos, mi Flobre, mi Maru, mi Jose, míos todos, mi corazón, mis razones, mis motivos y mis porqués...y Toby, mi Toby, nuestro Toby, el cuadrúpedo peludo que llegó a completarnos, un ser vivo de cuatro patas y nariz húmeda que, sin lugar a dudas, me ha hecho mejor persona.

Todos ellos completan el rompecabezas de mi personalidad. Todos ellos forman parte de cada fibra de mi ser.

Pero (siempre tiene que haber un pero), como decía mi güela, mujer vieja y sabía, en la vida no todo es color de rosas, y en la mía no iba a ser distinto. Aprendí desde niña que la muerte es real, que no respeta edad, ni sexo, ni religión. Que el cáncer, además de ser un signo zodiacal, también es una puta enfermedad que se llevó por delante a mucho de mis seres queridos. Aprendí que la vida puede se muy bonita y muy jodida a la vez.

50 años y veo mis pasos, unos errados, otros firmes, algunos cansados, muchos con ilusión y bastantes con miedo. No desandaría ninguno de ellos, de volver atrás los volvería a dar igual. Trataría, eso sí, de disfrutar más el camino y de darlos descalza, sintiendo el polvo, la arena, la hierba y la tierra bajo mis pies. De poder volver atrás, recorrería el mismo camino, sí, pero cada paso los daría con más seguridad, con menos miedo. Arriesgando más. Conservando menos.

50 años que parecen pasaron de prisa y corriendo. Medio siglo, se dice pronto, se escribe rápido. 50 años, que son más de media vida, y brindo por ellos, brindo por mi, por mis errores y por mis aciertos; brindo por el camino me ha llevado donde estoy hoy; por los pasos que me han hecho ser la persona que soy. Brindo por las veces que caí, por las veces que me equivoqué. Brindo por cada vez que mordí el polvo, que arañe la tierra; por cada vez que apreté los puños de rabia y miré al cielo a modo de súplica. Brindo por cada lágrima, por cada dificultad; por cada momento que se convirtió en una anécdota, buena o mala, pero anécdota al fin. Y brindo, como no, por las mil y una veces que he reído en estos 50 añazos cumplidos, celebrados, vividos y disfrutados...  

Como dice Thalía en Brindis:
Por esos días por venir
Por este brindis para mí
Por regalarle a la intuición el alma mía
Porque los días se nos van
Quiero cantar hasta el final
Por otra noche como ésta, por mi vida...

50 años y contando, y cantaré y bailaré y soñaré y brindaré y celebraré los siguientes 10, 20, 30...

...Nos vemos en la próxima.

domingo, 3 de marzo de 2019

Si la vida me da limones...


He dicho hasta el cansancio que conocí mis pasiones, la pastelería y el crochet, por accidente, pero si soy totalmente sincera fue por necesidad pura y dura. La crisis tiene mucho que ver en esto, y con crisis no solo me refiero a la situación económica…que sí, que también. 

Alguna vez leí, escuché, me dijeron o me enseñaron que la palabra crisis en chino era “peligro” más “oportunidad” y esto venía acompañado de la explicación que en los momentos de crisis podemos hundirnos o salir a flote, vamos lo que yo, más crudamente diría, regodearse en la mierda, o buscar una solución. Ya luego leí que eso no era totalmente cierto, que crisis en chino en absoluto significaba eso, afirmación que venía con una larga argumentación que ahora no voy a contar. O sea, que la parte romántica de la crisis se fue a tomar por saco. 

Más tarde, cuando estaba a punto de casarme y mi jefe me noto agobiada, me sentó en su oficina, y hablando informalmente me dijo “…todos los problemas tienen solución, no te preoupes; si no tiene solución, no es un problema, entonces, no te preocupes”. Parecía un chiste cuando me lo dijo, nos reímos, pero lo que no se imagina, porque nunca se lo he dicho, es que estas palabras me han acompañado desde entonces cada vez que la situación me va a desbordar. 

No sé si crisis en chino es peligro más oportunidad, o si mi jefe entonces tenía razón o no, lo que si sé es que los grandes cambios surgen de los momentos de crisis. Por lo menos en mi caso, los zarandeos de la vida, son los que me han obligado a salir de la zona de confort, plantar cara y decir voy a dar guerra hasta que me muera. Y en eso estoy, plantando cara y dando guerra. 

La primera de mis grandes crisis, que me hizo entrar en el maravilloso mundo de la repostería fue hacia el 2010. Y es que, cuando llegué, de este lado no había una tía Carmen, ni una doña Yuni, ni una Rosita, a las que pudiera acudir y decirles necesito un bizcocho, ustedes ya saben qué hacer, y yo no volver a saber de ese bizcocho hasta el día del evento, segura de que cumpliría todas mis expectativas…y no solo las cumplía, si no que las superaban. 

Para el que no lo sepa, esas tres mujeres, tía Carmen, Rosita, Doña Yuni, son parte de cualquier evento importante en mi vida desde que tengo uso de razón. Las tartas de bodas de mis hermanas y mía, comuniones, quince años, confirmaciones, el bautizo y los cumpleaños de mis hijos y sobrinos, todas eran hechas por una, por otra, o por las tres. Son vecinas, son amigas, son familia, y eran las encargadas, hasta que llegue aquí de ponerle azúcar a mis momentos importantes. 

Tal fue mi decepción cuando fui a comprar, al poco tiempo de estar aquí, una tarta para celebrar el cumple de Maru, el primero que pude celebrar. No había nada ni siquiera parecido a lo que estaba yo acostumbrada, era todo, lo que yo llamo hojaldre y espuma. Porque todo era eso, piezas de hojaldre con crema batida o merengue, o pasteles pequeños, nada de bizcochos, nada de tartas, nada de nada. La primera en la frente, y tiramos con lo que tenían. Aquella primer tarta nos salió a precio de oro molido. 

Y es que cuando llegamos, a donde llegué, no había, ni cupcakes, ni muffins, y tampoco había un familiar que nos ayudara, nos enseñara, nos indicara, porque como ya he contado anteriormente, ayuda cero, y todo lo que nos pudieron poner en china, haya que lo pusieron. 

Con el tiempo fuimos aprendiendo que en los supermercado se podían encontrar tartas parecidas a las que conocíamos, más asequibles a nuestros bolsillos, aunque con una calidad visiblemente inferior a las mías, a las de siempre, a las que me habían acostumbrado desde niña. 

Pero todo tiene caducidad, y llego el día en que nos cansamos de las tartas congeladas del super; y empecé a inventar, compraba las masas de bizcochos en el super, los rellenaba, los cubría con Nutella, o compraba las magdalenas y las decoraba. No sabía montar una nata, no sabía montar un merengue, no había Youtube, tampoco tenía yo mucho acceso al Internet. Luego me atreví con el primer bizcocho, al que se me olvidó echarle huevos, y así quedó; después lo intenté con el merengue y la nata montada, que, para mi sorpresa, nunca se me cortó, ni siquiera la primera que monté siguiendo las instrucciones del envase. 

A partir de ahí, todo fue a más. Ya no me conformaba con el bizcocho de yogourt, y empecé a mezclar sabores, a dar color al merengue y a darle aroma y sabor a la nata. No tenía utensilios, todo era a mano y muy rudimentariamente. Mi primera batidora llegó como regalo de cumple, el mejor regalo que me han hecho en los últimos años, al que más uso le he dado y el que más me ha simplificado la vida, gracias Felipe!!! 

Un día inventar en mi casa me supo a poco, quería aprender más cosas. Tenía tantas elaboraciones pendientes, las masas de hojaldre, la pasta brisa, los panes, la masa quebrada. Empecé a buscar cursos, y hasta que pude entrar en uno, pasaron tres o cuatro años intentándolo, inscribiéndome, apuntándome a cuanto cursos salían. 

Ahora ya no me basta con saber, ahora quiero poder vivir de esto, y mientras eso llega, porque llegará, en la cocina de mi casa, mi obrador chiquito como me gusta llamarla, invento todo lo que puedo, que se daña, no pasa nada, para la próxima ya saldrá. 

El segundo momento de crisis en mi vida tiene que ver mucho con la situación económica. Fue un momento en el que perdí la perspectiva de aquello que me había dicho mi jefe, eso de los problemas tienen solución, no te preocupes, se me olvidó por un largo tiempo. La casa se me caía encima, a parte, de que esas paredes estaban absorbiendo mi energía. Esto también lo había escuchado alguna vez, que hay casas que te quitan energía, y aquella me la estaba chupando de manera alarmante. No quería levantarme, no salía de casa, no me apetecía arreglarme…sí, estaba al borde de la depresión. 

En ese momento oscuro, porque juro que no veía la luz, pensé que no podía darme el lujazo de deprimirme, porque, primero tenía dos hijos que sacar adelante, y tenía que darles ejemplo como me lo había dado mi madre a mí. Porque quién era yo para deprimirme por una crisis económica; quién era yo, cuando Yolanda me enseño, a base de ejemplo, que hay que levantarse, no importa lo fuerte que sea la caída. Porque esa mujer, mi madre, me había enseñado, con su manera de enfrentar la vida, que caerse estaba permitido, pero levantarse era una obligación. Segundo no tenía dinero, ni fuerzas, ni deseos para lidiar con médicos, ni pastillas, ni tratamientos, y mucho menos quería estar contando a quien sabe quién lo que me estaba pasando, y porqué me sentía así. 

Entonces, señoras y señores, descubrí el ganchillo o el crochet, como quieran llamarlos. Para mi sorpresa, porque Gya, si para ti fue una sorpresa, imagínate para mí, que me conozco muy mucho. Un día me dije a mi misma “mimisma, espabila, que te estas echando a perder. Vamos al chino a comprar una aguja para que aprendas a tejer” y allí que me fui, al chino, a por una aguja de ganchillo, y hasta que di con una que me fuera con el hilo que tenía hacía siglos en una maleta olvidada, compré una muy grande, otra muy pequeña, otra de plástico, otra de metal…ya saben, ensayo-error. No se imaginan ustedes mis primeros trabajos, daban miedito, pero estaba orgullosa de ellos, tanto que se los envié de regalo a mis hermanas, para que ellas formaran parte de mi nuevo pasatiempo. lo que horneo, por desgracia, no se lo puedo hacer llegar. Pero ya encontraremos una solución para ese pequeño contratiempo. 

De vez en cuando pienso en lo que me hubiese gustado conocer el mundo del ganchillo cuando mi abuela lo intentó, pienso que hubiese estado muy orgullosa de mi, si viera lo que puedo hacer con una aguja e hilo. Pero yo soy tan yo, que cuando ella quiso, yo no quería, y tuvo la vida que zarandearme hasta que me dio vértigo, para enamorarme de él. 

Ahora estoy en pleno aprendizaje del mundo huevo, azúcar y harina, porque como dijo alguien, nunca se sabe mucho de nada, y a mí me queda por aprender mucho de todo en este camino de la pastelería, repostería, confitería, bollería. El ganchillo, sigue siendo mi aliado perfecto, junto a los libros y mi blog, mi pequeño espacio de desahogo. Los tres me hacen viajar, soñar, crear, desocnectar… 

Lo que no sé es cuál será mi siguiente paso, mi próxima pasión, porque pendiente tengo la fotografía, la guitarra y el yoga, o sea, que a mis días le faltarán horas y a mis años días. Lo que no voy es a sentarme a esperar, porque, como dice Juanes, la vida es un ratico y ese ratico hay que vivirlo, llenarlo, disfrutarlo. 

…porque si la vida me da limones, yo le agrego sal y tequila.

martes, 26 de febrero de 2019

Tanto tiempo sin venir...


Otra vez estoy por aquí, mucho tiempo sin venir. Esta vez no voy a echarle la culpa a la falta de inspiración, ni a la musa que esta de viaje. Esta vez la culpa la tiene estar ocupada, más bien no tener tiempo, porque ocupada siempre estuve, que entre la casa, la cocina y los niños, tampoco era que iba sobrada de horas al día

Pero esos niños que dependían de mí, o yo de ellos, ya no me necesitan tanto. Se han hecho grandes y ya mami no es tan necesaria. Entonces salí al mundo otra vez a aprender lo que me gustaba, a adquirir técnicas de lo que me apasionaba. Señores, que estoy como cuando salí del colegio, explorando, formándome, adquiriendo nuevos conocimientos. Porque, como alguien dijo por ahí, el que no avanza se estanca, y a casi mis cincuenta años, tocaba reinventarse y es, cuando de mi hobby, decidí hacer una profesión. 

En estos meses he vuelto a estudiar, a tirar páginas para la izquierda, a recordar esa adrenalina antes de un examen, a vivir la frustración al pensar que no me fue como esperaba y la alegría al comprobar que las cosas no han cambiado tanto desde que estudiaba en la universidad, y que ese examen que pensé había suspendido lo aprobé y con buenas notas…lo que sí ha cambiado, me imagino que la madurez tiene algo que ver, es que ya no lloro, ni me da por tirar la toalla, cuando saco un 6 en vez de un 9 o un 10. En fin, que, como decía Sor Rosa, en la vida renovarse o morir. 

Ahora estoy en casa, otra vez, no sé por cuánto tiempo, hasta que encuentre otro curso, o algo que hacer. Trabajo lo he descartado, por alguna razón, España no cree que sea buena para trabajar, pero siempre puedo soñar con emprender, aquí, allá, vaya usted a saber. 

En lo que hago mi sueño realidad, armo proyectos que quizás no se den jamás, pero como dice José Mota “y si sí” y yo trabajo para ese "y si sí", porque siempre hay una posibilidad, tal vez mínima, remota, pero posibilidad al fin y al cabo. Mientras, seguiré haciendo magia, como me gusta decirle, con harina, azúcar y huevos y seguiré engordando a mi marido, mis hijos y mi vecina y mortificando un poquito a mis cuñados, que sufren con cada dulce, postre, tarta, bizcocho y galleta que hago, mientras sueño, espero y aspiro algún día poder hornear también para ellos, y es que tengo la certeza de que el amor se teje y también se hornea. 

Trataré por todos los medios que tengo no desaparecer por tanto tiempo, porque a mí, a parte de leer, hornear y tejer, también me hace falta creer que escribo y pasar por aquí y soltar una de mis tonterías me hace sentir escritora y también liberada. 

Haré todo lo posible por seguir dando la tabarra con mis historias y mis anécdotas; volveré a "una historia, una canción", que todavía quedan muchas canciones en nuestra banda sonora y muchos momentos vividos y disfrutados buenos para compartir. Convertiré mis hobbies o pasiones, depende como se mire, en entradas al blog, así también voy dándole vida a mis galletas y a mis gumis. En fin, que seguiré caminando por aquí, aunque lo haga de cuando en vez y de vez en cuando.

Hasta la próxima, y, en lo que el hacha va y vine, yo sigo horneando, tejiendo y leyendo.