Aun no te he visto y ya te extraño, aun no te conozco y ya te echo de menos, aun no te he tenido en mis brazos y ya me haces falta.
Estas llegando al mundo y yo no estoy allí, Dios que mal se lleva la distancia en momentos como este, que dura es la lejanía y que cruel el espacio físico.
Estaba tranquila, estaba contenta, estaba feliz por la noticia, y sucedió lo que no debía suceder; sucedió lo que le había estado huyendo durante toda la tarde: sonó el teléfono y era tu abuela, de pronto, toda mi aparente tranquilidad, se volvieron lágrimas; lágrimas de distancia, lágrimas de lejanía, lágrimas de nostalgia.
Estoy lejos y tu estas allí, viniendo, llegando al mundo y yo sin poder recibirte, sin poder abrazarte, sin poder darte la bienvenida.
Te prometo, que iré a conocerte, a abrazarte, a cogerte en mis brazos, como hice con mis hijos y con cada uno de mis sobrinos, y te cantaré y jugaré contigo y pasaré todo el tiempo que pueda a tu lado, para que mi imagen se quede en tu pequeña retina y me recuerdes cuando vuelva a estar lejos.
Hoy estuviese allí, de cabeza, contigo, con tu madre, esperando ansiosa el momento en que asomaras al mundo. Desde el primer instante de tu existencia hubiese estado a tu lado, disfrutando cada momento, viviendo en primera persona desde el primer día de gestación, hasta llegar este momento; pero no pudo ser, lo he disfrutado en la distancia, como he podido y como me ha dejado la nostalgia.
Hoy estaría justo ahí, donde se me necesitara, donde yo pudiera estar dirigiendo, controlando, vigilándolo todo.
Y tus primos, tus primos están locos por conocerte, por disfrutarte, por tenerte; tu prima María Eugenia sólo cuenta los días hasta estar a tu lado, me pregunta una y otra vez si podrá cogerte en sus brazos; Jose esperaba que fueras varón para jugar contigo al fútbol, pero igual cuenta los días hasta llegar a ti. Si fuera por ellos, ya tuviéramos en casa una tienda por departamentos solo para ti. María Eugenia solo ve cosas rosas, para su prima, y Jose no se si te llevará un balón de fútbol y una camiseta del Sporting, porque dice, que no importa que seas niña, que igual te gusta el fútbol como a él.
En fin, mi querida y preciosa Mina, que aunque estos tíos y primos estemos lejos físicamente, cada uno de nuestros pensamientos, hoy, solo se dirigen a ti y a tu mama; hoy ustedes son los únicos protagonistas en la República Independiente de los PDV en España.
Te queremos aunque no te conocemos y te amamos aunque no te hemos visto. No vemos el momento de verte, de estrecharte, de brincarte y de besarte.
Reciban un beso y un abrazo enorme todos: mama Angie, papá Cesar, hermana Amelia, abuelos, tíos, primos, y sobre todo tú, sobrina, prima y ahijada...