martes, 22 de septiembre de 2026

Adiós verano. Hola otoño


Adiós al verano, al calor y a los días largos. Hola al otoño, al fresquito y a los días cortos.

Adiós a los vestidos de tirantes, pantalones cortos y sandalias. Hola a los abrigos, botas, gorros, guantes y bufandas.

Adiós a la playa, arena y bikinis. Hola a los centros comerciales, calefactores y térmicas.

Adiós a las terrazas, cervecitas y sidrinas. Hola a los bares, al chocolate con churros y a los cocidos.

Adiós al buen tiempo y a las tormentas de verano, que nos dieron alivio en los días de mucho calor. Hola a esa llovizna fina, que no moja, pero empapa y que en mi cédula llaman jarina y en mi DNI orbayu; aunque la jarina es más gruesa que el orbayu y el orbayu más persistente que la jarina. Ambas empapan igual.

Gracias verano del 2026…

Gracias por tus tres meses brillantes y los días calurosos, que, aunque nos fastidiaron un poco, porque este año fueron muchos y muy, muy calientes, estoy segura de que, en algún momento, entre el otoño y la primavera, los echaré en falta.

Gracias porque este año, además de tu sol, tu calor y tus largos días, también nos regalaste una estrella, que le pese a quien le pese, nadie nos la va a quitar y la sufrimos, pero también la bailamos, la cantamos, la saltamos y la estamos disfrutando, y como dicen por aquí “que nos quiten lo bailao…y lo cantao’ y lo gozao’. Me quedaste debiendo un eclipse total de sol, pero eso, casi, es más culpa de Asturias que es mucha Asturias, que tuya.

Gracias por las fiestas de prao' y los conciertos al aire libre. Por los almuerzos lentos y las sobremesas largas; por los días en calma y ligeros de ropa y de compromisos.

Dice la canción “…no quedan días de verano, el viento se los llevo…”.

Poco a poco todo se pone en marcha, y contrario a los osos que van a hibernar, termina nuestra “hibernación”, ese alto al "ajore" del día a día, y empiezan las prisas, el trabajo, los colegios e institutos y los embotellamientos en las horas pico. Regresamos a la sobriedad, seriedad y rigidez que dan los días de fríos. Salimos de nuestro letargo vacacional y entramos, sin mucho entusiasmo, al corre corre de la vida.

Toca empezar a prepararse y a mentalizarse, tal cual lo hacen los árboles, las aves y los campos, para darle la bienvenida al otoño y sus largas noche y sus ya días frescos.

Toca disfrutar de los colores rojos, amarillos y naranjas con el que se visten los árboles y recoger las hojas que van perdiendo. Es tiempo de castañas y de sidra dulce. Es tiempo de las mejores lunas y los atardeceres más bonitos.

Toca sacar de los armarios las botas, jerséis, cuellos cisnes, guantes, gorros y bufandas, las colchas y mantas. Porque, mientras los árboles se van quedando desnudos de hojas para dar paso al invierno, nosotros, a medida que se acortan los días, crecen las noches y corre el calendario, nos vamos agregando capas de ropa para vestirnos y capas de ropa para arroparnos, hasta parecer unas cebollas o un muñeco relleno y mullido al que solo se le ve la cara y de cuestionable movimiento.

Adiós verano 2026. A ti no te veremos más, pero dejas tres de meses de fiestas y páginas llenas de momentos, historias y anécdotas que quedarán para siempre en forma de recuerdos y de fotografías.

Hola otoño 2026. Bienvenido, por delante nos quedan tres meses para conocernos y para llenar de momentos, historias y anécdotas tus páginas con recuerdos y fotografías.

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