viernes, 11 de febrero de 2011

San Valentin...


Ayer, en el parque, hablando con unas amigas, surgió el tema obligado de estos días: San Valentin; y es que después que pasan las fiestas de Navidad y Año Nuevo, el mundo, la gente y, sobre todo, los comercios se volcán a esta fecha; las tiendas y los escaparates se llenan de corazones, cupidos, rosas rojas y cajas de chocolates; todos aprovechan para gastarse un pastizal en un regalo que demuestre cuánto le quiere y cuánto le importa. Muy bien, eso esta muy bien, ¿y el resto del año?, ¿que pasa con los otros 364 días? Porque tenemos que esperar un día para demostrar amor, para llegar con una rosa o para decir "te quiero".

Con San Valentin me pasa igual que con el 08 de marzo, recuerdan, ya hablé de lo mucho que me gusta el 08 de marzo el año pasado; pues igual o parecido me pasa con el 14 de febrero.

El tema comenzó con la famosa pregunta: ¿y tú que le vas a regalar a tu marido el día de San Valentin? La respuesta fue la misma que la de todos los años: Yo nada, nunca nos regalamos ese día, pero ni de novios...; la respuesta y el asombro no se hicieron esperar; chiiiiico, y es que a mi me parece muy bien que aquel que le guste la fiestecita, pues la celebre, si les gusta y se divierten, pues adelante!!!.

Yo es que celebro el día del amor y la amistad todos los días del año, porque creo que el amor hay que celebrarlo día a día, no creo que se deba esperar una fecha "x" para hacer un regalo, o para dar un abrazo a tu pareja o a tus amigos. Cualquier día es maravilloso para preparar una cena especial para él, cualquier instante es conveniente para dar un abrazo, cualquier momento es ideal para decirle cuánto lo amo, cualquier día es hermoso para llevarle una flor, una tarjeta, un chocolate...un detalle...

Tal vez, soy sosa, extraña, aburrida, yo creo que no, soy, o somos, distintos, diferentes, porque no celebramos San Valentin un día, de año en año, lo celebramos cada viernes, con bombones, sidra, Coca Cola y fresas que compartimos los cuatro tirados en la cama, y cada viernes brindamos por la semana, porque nos amamos, porque estamos juntos y porque seguiremos juntos, no importa por donde vengan los trancazos de la vida.

No quiero un día para celebrar el amor y la amistad, quiero celebrarlo cualquier día del año, a cualquier hora y en cualquier lugar. No quiero un día para recibir un ramo de flores, quiero 365 días para disfrutar de un abrazo, un beso y un te amo!!!

De cualquier forma, para todos aquellos a los que les gusta el 14 de febrero: Feliz día de San Valentin, feliz día del amor y feliz día de la amistad...

Hasta pronto, que bueno haber regresado, porque ya les extrañaba!!!

Volver a escribir...


Estoy aquí, he vuelto después de meses de sequía, luego de mucho silencio. Es como volver a empezar, como si nunca hubiese escrito una sola sílaba en este blog, mi blog, el blog de todos ustedes, y es por ustedes que hoy regreso, haciendo un esfuerzo extra y trayendo por los pelos a la musa, que se encuentra de vacaciones hace un buen tiempo.

Gracias por llamarme, gracias por los mensajes, gracias por pedirme, una y otra vez que regresara...de no ser así, creo que no lo hubiese hecho, mas que nada, porque el no escribir se estaba convirtiendo en un circulo vicioso: no escribo, porque no tengo musa, pero la musa no llega porque no me siento a escribir; y así pasan los días que se convierten en semanas y estas en meses...pero ya estoy aquí, y espero no volver a marchar por tanto tiempo.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Feliz aniversario...

Hace trece años, un día como hoy llegamos por separado, uno y uno, a la iglesia y salimos juntos de la mano, convertidos en uno sólo; hoy sumamos cuatro: cuatro sentados a la mesa, cuatro tirados sobre la cama, cuatro en el coche, cuatro viendo televisión...; Ayer nos dio por recordar, durante el almuerzo, aquel día, fuimos reconstruyendo cada episodio, cada momento, el trajín, la sección de maquillaje, la peluquería, las fotos, en fin, cada detalle me venía a la memoria, al igual que a ti; nuestros hijos preguntaban, nosotros contestábamos.

A mi vino todo aquel año en el que había preparado con ilusión cada momento, porque me había propuesto disfrutar de mi boda desde el mismo instante del compromiso; así mi vestido de novia fue la unión de cuatro o más trajes que Marcio Peña supo a bien combinar; el tocado, el ramo, la decoración, los souvenirs, los centros de mesa, las flores, todo fue escogido con esmero, dedicación e ilusión, porque todo tenía que ser perfecto. No faltarón las discusiones de parejas y las riñas con mis padres, porque no siempre estábamos de acuerdo, pero las fuimos superando una a una hasta llegar al gran día. Recuerdo que cada compra que hacía, por pequeña que fuera, la envolvíamos en papel de boda, para el día antes de casarnos abrir todos los regalos como si lo estuviésemos viendo por primera vez; asimismo, tú cuando viajabas al interior del país, siempre venías con un regalo para nuestra casa, y es que los dos estábamos en la misma sintonía, los dos habíamos esperado aquel momento con la misma ilusión, a los dos nos había tomado tiempo, esfuerzo y lágrimas llegar hasta allí. Aquel año fue especial, lleno de preparativos, pruebas, compras y preparación para el inicio del más grande e importante de los proyectos de nuestras vidas.

Llegó el día mas esperado, llegó el día de la boda y nos fuimos de compra tú y yo, los que sabían que nos casábamos aquel día nos miraban asombrados cuando llegamos a la tienda, se quedaban pasmado con la tranquilidad que tenían los novios, y terminamos comprando una chaqueta y unos pantalones de jean para irme de luna de miel al lugar que yo te había pedido me llevaras, a Orlando, a Magic Kingdom, para junto a ti disfrutar de aquellos parques como niña chiquita. Luego de comprar me llevaste a mi sección de maquillaje y de ahí no nos volvimos a ver hasta que me fuiste a buscar para irnos juntos a la sección de fotos, te veías hermoso dentro de tu trajecito de pingüino, y yo debí verme bien también porque recuerdo tus ojos llenos de lágrimas al verme parada frente a la puerta esperando por ti, te dije: "mirarme bien y disfrutame, porque así no me vuelves a ver jamás"; y es que no era sólo el vestido, el maquillaje, el peinado, también era la ilusión, la felicidad de ver llegar aquel momento tan esperado, tan trabajado y tan llorado. Al terminar la sección de fotos, tocaba irnos a la iglesia, lo único que recuerdo es estar sentada al lado de mi padre en el coche, y de repente entrarme el pánico que no había tenido, ni durante el año, ni durante la semana previa, ni siquiera el día antes; casi empiezo a llorar, cuando papi me sacó de mis pensamientos, pues empezaban a asomar unas gotas de lluvia, yo sólo le dije: "el cielo me está bendiciendo", fue cuando clamé a Dios y le pedí que no me dejara entrar a la iglesia, si esto no iba a funcionar. Pero llegué, y mis miedos se disiparon, sé que vi a mi familia en pleno cuando llegué, pero al que recuerdo es a Tico esperándome antes de entrar a la iglesia, para darme un beso y un abrazo , entonces me sentí segura y entré camino al altar con pasos firmes y feliz de la mano de papi, recuerdo, justo llegando al altar, la cara de mami, que llorando, me mandó un beso desde lejos, lo siguiente fue ver tu cara y saber que todo estaría bien. De la recepción recuerdo sólo momentos contados, cómo flashes, recuerdo llorar abrazada a mi padre cuando me tocó marchar y recuerdo que no recuerdo mucho; llegamos a casa y nos dormimos, pues estábamos cansados y no había luz, además yo me había pasado todo el día con fiebre y al otro día marchábamos de viaje, entonces tocaba descansar.

En la luna de miel, me parecía haber vivido un cuento de hadas, me sentía como en las nubes, como si estuviese viviendo un sueño, aunque el pánico y la nostalgia volvieron a llegar al segundo día del viaje; sentía que había metido la pata y que había cometido el mayor error de mi vida, gracias a Dios, todo terminó en una anécdota que hoy podemos contar entre risas.

Hoy son trece años de todo aquello, y hoy seguimos juntos con la misma ilusión y el mismo amor que el primer día, hoy nuestro matrimonio está bendecido y completo con nuestros pequeños y hoy sabemos que, para nosotros y como dice Frank Perea, la suma de uno mas uno son cuatro.

Hace unos días me decías, no sé si de broma o por uno de esos arranques de complejo de inferioridad temporal que te entran a veces, que tú no merecías estar a mi lado; hoy te digo, que te has ganado estar a mi lado a pulso, a base de esfuerzo y dedicación, a fuerza de estar, de ser; te lo has ganado por méritos propios, porque me sigues amando a pesar de todo, porque has estado conmigo y hemos estado juntos y unidos en las buenas y en las malas, porque eres excelente padre y mejor esposo; porque lo has trabajado, porque lo sufriste y porque lo lloraste; porque supiste tener la paciencia que se necesitaba y porque supiste darme mi lugar, porque tu único propósito en la vida, desde que nos conocemos, es verme feliz, es hacerme sentir bien, única y especial. Porque me sigues amando y porque te sigues esforzando cada minuto por hacerme feliz, por hacernos felices.

Hoy, trece años después, puedo decir que tengo el matrimonio perfecto, ese en el que discutimos y reñimos, pero en el que hay mucho amor, y en el que no falta la comprensión, la comunicación, en el que sabemos escuchar, en el que nos sabemos perdonar y al que no le falta la dosis de humor tan necesaria para seguir adelante.

Hoy celebramos trece años y espero celebrar muchos, muchos más: Felicidades!!!

Felicidades Princesas...

Tarde pero seguro, esta entrada la escribí con el firme propósito de publicarla el 30 de octubre, pero a Vodafone no le dio la gana, y por vaga dejé pasar los días y aquí estoy, 9 días más tarde. Pequeñas, perdonenme, este era mi regalo de cumple para las dos.

Hace doce años, un día como hoy, dos personitas hermosas llegaron a mi vida, por separado, pero juntas convirtiéndome, en un solo día en tía y en madre. Hace doce años nacieron las dos niñas mas bellas del mundo mundial y parte del extranjero. Cada una es diferente, cada una es especial y cada una tiene su particular encanto; una pequeña, blanca, con pelo azabache y ojos achinados; la otra grande, trigueña, con el pelo ensortijado y unos ojos grandes, bellos y expresivos; las dos tienen una sonrisa hermosa que puede iluminar la noche mas oscura, las dos tienen la capacidad de, cuando las veo, hacerme sentir que la vida vale la pena solo por verlas sonreír. Hace doce años nuestras vidas cambiaron gracias a ustedes dos.

Cuando me da por recordar, puedo revivir cada detalle de aquel día de otoño, cuando creyendo que iba a ver nacer a mi pequeña sobrina, asistí a mi propio parto; puedo recordar la mezcla de angustia, alegría y asombro por todo lo que estaba sucediendo: habíamos compartido meses de espera, compras, malestares, cansancio, antojos y terminamos compartiendo el día del parto; no pudimos conocer a nuestras sobrinas cuando nacieron, porque estábamos muy ocupadas trayendo una pequeña hija al mundo. Les conocimos cuatro días más tarde, y sé que cada madre pensó que la otra bebé era más fea que la que le había tocado; cada madre pensó que su bebé era mucho más guapa que la otra y ambas madres dieron gracias a Dios por la bebé que habían traído al mundo. Y es que, mis pequeñas, cada madre hizo su pedido y de la fábrica le mandaron justo lo que esperaban.

Yo por ejemplo, había pedido una bebe con las siguientes especificaciones: blanca, con mucho pelo, con las piernas hermosas y con una sonrisa que me iluminara la vida; me acuerdo que, en mi espera, sólo atinaba a comprar pincitas para el pelo y la tía Angie se reía porque decía que me iba a nacer una bebé sin nada de nada de cabello, en cambio, naciste tú, tal cual te había imaginado, tal cual te había deseado, tal cual te había especificado y con la cantidad de pelo necesario para ponerte todas las pincitas que había comprado para ti. Estoy segura que lo mismo le paso a la mamá de Amelia, recibió justo lo que quería, la bebé más hermosa que sus ojos habían visto jamás; y es que, mamá naturaleza no se equivoca y nos envía justo lo que soñamos. El tiempo se encargaría de demostrar que las madres estábamos equivocadas, que cada una era hermosa, especial y diferente.

Hace doce años vinieron al mundo y me hicieron la más feliz de las mujeres sobre la tierra, tengo dos hijas, lo único que una nació en el vientre de mi hermana. Cuando salía con ustedes y me preguntaban si eran mías las dos, respondía que sí y agregaba, porque aunque una es mi sobrina, es tan mía como la mía. Y es que no puedo pensarlas por separado, aunque el tiempo, la vida, el destino y las circunstancias se hayan empeñado en separarlas y en alejarlas tanto a la una de la otra. Es difícil estar tan lejos un día como este y más difícil es cantar cumpleaños frente a una tarta con una ausencia y saber que al otro lado del charco hay otra tarta y hay otra ausencia.

A ti que estas tan lejos y que no puedo darte el beso y el abrazo que me gustaría y que no puedo cantarte cumpleaños te lo envío y te lo escribo: Feliz, feliz en tu día, mi pequeña que Dios te bendiga, que reine la paz en tu día y que cumplas muuuuuchos más...; y a ti, que te tengo a mi lado y que te puedo abrazar y besar, te abrazaré y te besaré por las dos y te cantaré cumpleaños y te miraré y en tus ojos la verá a ella y me sentiré menos lejos y la sentiré mas cerca.

Felicidades mis pequeñas y para las dos les dejo esta canción http://www.youtube.com/watch?v=K9oTgjoU530&feature=related, donde pone Paula, léase Maru/Meli, porque cuando la escucho vuelvo a recordar y a vivir cada momento, cada instante y cada lágrima que derramé hace doce años atrás...

Feliz cumpleaños a mis princesas, tarde pero seguro, y a los demás les digo, hasta dentro de muy pronto...

martes, 10 de agosto de 2010

41 velitas...


41 años!!!, eso son los que voy a celebrar. Según el calendario chino soy un gallo, según el nuestro un león, y aunque no creo en nada de esto, tengo que admitir que no se equivocan mucho en su descripción. De carácter fuerte y sin pelos en la lengua, creo que es lo que me ha permitido afrontar y enfrentar la vida con decisión y coraje.

A pesar de mis años sigo creyendo en las personas, no importa cuánto me hayan podido decepcionar; creo en los reyes magos y en la magia de la Navidad; creo en dar mas que en recibir; creo que los seres humanos son bondadosos por naturaleza; creo en los cuentos de hadas, me siento una niña cuando veo los dibujos animados y disfruto como enana viendo las películas de Disney; me gusta jugar, reír, cantar, saltar, correr...

Pienso que la felicidad se puede alcanzar cada día si te lo propones; que se puede vivir con una sonrisa limpia y sincera; creo en que los problemas siempre tienen una solución y que no debemos regodearnos en las miserias; creo en que te puedes levantar tantas veces como te caes y que puedes comenzar de cero tantas veces como sea necesario; creo que siempre se puede ver el vaso medio lleno y que sólo siendo positiva atraerás cosas buenas; creo en un orden divino del universo, creo en Dios y lo siento y lo vivo, y creo en una madre celestial que te abraza cuando la necesitas.

Pienso que la gente siempre me ha visto mas hermosa de lo que realmente soy y siempre he querido ser tan linda por dentro como los demás me ven por fuera. Me gustaría ser menos tímida, mas simpática y tener mas amigos. Disfruto de mi familia, de mis padres, de mis hermanas, de mis sobrinos, primos, tíos...y los mejores momentos que puedo recordar son los vividos junto a ellos. Soy feliz con lo cotidiano y lo cotidiano me hace feliz; me encantan los besos de mis hijos y sus abrazos, y me emociona que todavía sea la mujer ideal para mi esposo. Creo que la verdad nos hace libres y que el amor es lo que nos mantiene vivos.

Soy fiel, sincera y de pocas palabras; soy demasiado sincera y esto me ha traído mas de un problema. No abrazo, ni beso a nadie si no lo siento. Me gusta regalar y me gusta ayudar sin esperar nada a cambio. Hasta hoy he tratado de ser buena como hija, como amiga, como hermana, como esposa, como madre, como mujer; a pesar de mis años sigo siendo terca, obstinada perseverante, un poquito orgullosa y algo inocente.

41 años ya!!!, lo que no sé es si deban felicitarme a mi o a las personas que me rodean, esas que me han aguantado durante todos estos años; esas que me han ayudado a llegar hasta aquí; esas que me han enseñado que no se está permitido abandonar antes de llegar a la meta.

41 años haciendo camino al andar, como dice Serrat...a partir de mañana empezaré a caminar el número 42, siempre hacia delante, con la cabeza en alto y con mi mejor sonrisa.

domingo, 18 de julio de 2010

Felicidades pequeño!!!


Ya tienes diez añitos, y parece que era ayer cuando aún te tenía entre mis brazos, cuando eras apenas un bebé; Dios mío que hermoso eras, que ojos, fuiste un bebé perfecto; cuando te vi por primera vez no pude evitar llorar. Mi niño, mi pequeño, mi bebé se está haciendo grande, y yo no puedo evitarlo; un día abriré mis ojos y ya serán mayores, ya no estarán a mi lado cuando despierte, ya no vendrán a buscar el calorcito de mamá a primera hora de la mañana.

Un día, por una conversación que escuchaste entre papá y yo, me dijiste: "entonces, yo no fui un bebé deseado"; en su momento te contesté y hoy te lo dejo por escrito, fuiste un bebé deseado, esperado y amado, muy amado; nunca quiero que pienses, ni por un momento, que no te quise, porque mamá y papá te aman desde el momento en que supimos que existías, desde el momento en que te sentí en mi vientre. Junto a tu hermana eres la razón de nuestras vidas, lo mas hermoso que nos ha sucedido, la mayor bendición de nuestra unión. Por ustedes vivimos, nos levantamos y seguimos luchando. Por ustedes somos capaces de ver el sol en un día de lluvia, porque ustedes son nuestro dos pequeños soles.

Hoy ya está terminando el día y con él tu cumple, hoy mamá te desea lo mejor del mundo, quiero que sigas siendo igual de bueno, igual de noble e igual de inquieto; porque me encanta verte jugar, me encanta que te muevas, que me hables, que me abraces; me encanta cuando pasas por mi lado y me besas sin ningún motivo y cuando me dices "mami, te quiero", porque son las palabras mas hermosas, no hay regalo, ni joyas, ni diamantes que superen esa frase. Te deseo, en este día todas las bendiciones, toda la felicidad y toda la dicha que te mereces.

Te amo, nunca, nunca lo olvides....

miércoles, 14 de julio de 2010

YoLou, el GPS de mi marido...

GPS = Global Positioning System
"Mi marido se compró un YoLou"... Esta expresión la puse en mi página de Facebook y a un amigo le llamó la atención, tanto que no dudo en preguntarme: “Mari y que’jeso?; yo le respondí que era una historia larga y que luego se la contaría, pero que en resumen lo que se había comprado era un GPS.

De dónde viene el nombre de YoLou, ya lo explicaré y lo entenderán, aunque sé que Angie, mi hermana sabe el porqué se llama así y no Tom Tom o GPS como el de cualquier hijo de vecino.

Hace años, cuando aún vivíamos en casa con nuestros padres y la tía, en uno de sus viajes, papi llegó, cual niño pequeño con juguete nuevo, con un pequeño aparitico, que estaba revolucionando en EEUU, porque te decía si habían radares y te iba indicando cada cierto tiempo, con voz de chica sensual parecida a la que escuchamos en los aeropuertos, la presencia del radar; lo instaló en su carro en cuanto tuvo tiempo, como quien estrena zapatos nuevos.

Según corría el coche, se escuchaba: “cuidado, a “x” metros hay un radar…”, pasaban 5 minutos y volvía la chica con voz sensual: “cuidado, radar a “x” metros…” y así a cada ratito; Dios mío, cuánto rendía el dichoso aparato, tanto como dos personitas que, cuando acompañaban al pobre español en el carro, iban todo el camino: “Eugenio, ten cuidado…”; “Eugenio, vete despacio…”; “Eugenio, que esta esquina no me gusta…”; “Eugenio, que vas muy rápido…” ; tanto así, que en alguna ocasión, rara ocasión, lograron sacar a Eugenio de sus casillas y Eugenio apagó el carro, sacó la llave y le dijo: “…anda, conduce tú!!!...”.

Que dónde encajan el YoLou que se compró Flobre, con el avisa radares de Eugenio, mi padre; bueno, que en una ocasión en el que el copiloto y el acompañante del asiento de detrás éramos mi hermana Angie y yo, cuando escuchamos a la chica de voz sensual que iba advirtiendo a mi padre insistentemente de que tuviera cuidado, no pudimos dejar de acordarnos de las dos personitas, y le dijimos: “uff, a este bicho deberíamos llamarlo YoLou…”.

Ya les dije que mi madre y mi tía se llaman Yolanda Y Lourdes, respectivamente?; y ya les dije que estas dos eran las dos que iban todo el camino dándole clases de conducción a Eugenio, mi padre?; y ya les conté que a quien mi padre le entregó las llaves y le dijo: “anda, conduce tú…” era mi madre y que ésta no tiene ni idea de conducir?.

Y por qué "Mi marido se compró un YoLou", pues porque el GPS del susodicho, tiene voz de chica sensual y cuando se pasa de velocidad le dice: “ha excedido usted el límite de velocidad…”, cual Yolanda y Lourdes…

Besos para esas dos mujeres tan especiales y queridas de mi vida singular, las quiero mucho!!!. En alguna otra ocasión les contaré cuando fui yo la que ocupó el lugar del piloto y mi madre iba a mi lado, les aseguro que no tiene desperdicio… Hasta la próxima…