sábado, 23 de enero de 2016

Cuando caiga la tarde...


Y mis manos sean torpes y mi mirada nublada...

Y los recuerdos mi presente y la soledad mi aliada...

Y mis pasos sean lentos y mi caminar cansado...

Y mi pelo este blanco y la piel arrugada...

Y el sol se ponga, y la luna asome...

Y termine la obra y baje el telón...

Y las luces se apaguen y los ruidos se callen...

Y las hojas caigan y el frío llegue...

Y la música no suene y la palabra no cante...

Y tu voz no me nombre y mis labios no te llamen....

 Y mis ojos no te vean y tu mirada no me alcance...

 Cuando el ruido se calle y el silencio nos hable,

 Cuando termine la historia y el libro se cierre,

 Cuando el día llegue a su fin y la noche asome...

Solo quedaremos tú y yo y un cuaderno lleno de recuerdos...

domingo, 17 de enero de 2016

Una taza de habichuelas con pan...


Hace unos días, el primer domingo del año para ser exactos, aprovechando los remanentes que aún quedaban del almuerzo de año nuevo, nos decidimos a preparar una comida muy típica de mi terruño: arroz, habichuela y carne, plato conocido como “la bandera dominicana”. Esta vez la carne iba de cerdo, no olviden que estábamos todavía en el recalentao’ de año nuevo. 

Flobre estaba en la cocina, debo decir que él es el encargado del departamento de humo y grasa cuando está en casa, sobre todo si lo que se va a comer es habichuelas o cualquier otro tipo de legumbres, él es el entendido en esta materia culinaria, además le encanta cocinar, dice que le relaja, fíjese usted...

Estaban las habichuelas haciendo “chup, chup” en la olla, y yo, que soy la pinche, me tope con un pan del día anterior, o del día anterior al día anterior, vaya usted a saber, el caso es que pensé en un primer momento untar el pan con un poco de aceite de oliva y ajo y meterlo al horno, pero realmente era poco para cuatro comensales. Al dar la vuelta veo las habichuelas ya casi al punto y me dije a mimisma “mimisma, vamos a comernos ese pan con habichuelas para ir abriendo boca” Acto seguido, busqué un tazón le eche el pan en trozos y un buen poco de habichuelas, y me fui a la mesa, cuchara en mano, a comerme mi “aperitivo” 

Me senté frente a mi taza y cerré los ojos para aspirar su olor. De repente volví a ser la niña pequeña a la que la abuela Pura le daba a las once de la mañana una taza de habichuelas para “que te pongas grande y hermosa...” me decía. 

Me vi sentada en la silla del comedor con mis pies colgando delante de aquella mesa robusta como la abuela, que me quedaba alta. Podía sentir el calor del sol que se colaba desde la azotea y desde el patio interior. Sentía el leve movimiento de las hojas de las plantas que adornaban toda la casa y llenaban el patio y la escalera a un mundo prohibido. Escuchaba el ruido de las ollas en la cocina que parecían mas bien los acordes de una hermosa canción, oía el ir y el venir de la tía y la abuela con el trajín propio de esas horas de la mañana. Podía sentir el olor de la carne y de la habichuela que alimentaban el alma. Por un breve espacio de tiempo volví a sentir la seguridad que me daban aquellas paredes, la certeza de que con aquellas mujeres nada malo podía pasarme, porque eran mis guardianas. Llegué a pensar, incluso, que en cualquier momento llegaría el tío Toño, que subiría las escaleras corriendo sonando las llaves, o que Vanessa tocaría el timbre de la puerta para ir a comer... 

Por un momento deje de ser grande y deje de tener problemas de adultos; por un momento volví a ser la niña rebelde, algo malcriada, caprichosa y muy consentida por su abuela y su tía; por un instante volví a querer subir aquellas escaleras prohibidas por donde se colaba el sol y que llevaban a un mundo maravilloso; por un momento le pedía a mi abuela que me dejara bañarme en la manguera del patio interior; por un momento volví a ser la niña feliz y despreocupada; por un momento... ...

abrí los ojos, y allí estaba yo tan adulta, tan grande, tan llena responsabilidades, frente a una taza de habichuelas con pan. Los pies me llegaban al suelo y la mesa me quedaba a la medida; el sol no se colaba por ningún lado, en cambio, el frío se hacia presente. Mire a mi alrededor, vi a Flobre cocinando mientras maltrataba alegremente una canción que sonaba en la radio, escuche a mis hijos riñendo por cualquier tontería y el olor de mi cocina me llegaba y me alimentaba el alma. Era el trajín propio de esos días y de esa hora, junto a personas con quienes también me siento muy segura, en ese lugar que también es mi fortaleza, sonreí y me di cuenta que también en ese momento soy muy feliz...

lunes, 11 de enero de 2016

Vamos a limpiar!!!


Después de una semana de limpiar archivos obsoletos, de eliminar programas que no uso y que ocupaban memoria del disco duro, de borrar malware, virus y quién sabe cuánta basura más; después de pasar una y otra vez el antivirus, para que él limpiara los rincones donde “mi escoba” no llegaba; después de reiniciar una y otra vez, para que el sistema reconociera los cambios realizados. 

Luego de guardar fotos, música, documentos que considero importantes en tarjetas de memoria; luego de borrar por aquí y desechar por allá, y, luego de comprimir programas, hoy, puedo decir, que por fin tengo mi laptop funcionando a plena capacidad. Me he quedado sólo con los programas que uso frecuentemente y con los archivos que creo voy a utilizar. Todo lo que no servía, o que solo ocupaba espacio fue eliminado.

Gracias a esa semana de limpieza profunda, he logrado recuperar casi 60 GB. Parecen pocos, pero el ordenador iba cada vez más lento, le costaba abrir cualquier programa y ejecutar cualquier mandato, y no hablemos de subir a Internet, eso era casi imposible. Hay que tener en cuenta, que mi portátil es de 2007 y por lo tanto no tiene esa capacidad que tienen las computadoras modernas. En fin, que, por fin logré que tirara un tiempo más, hasta que pueda cambiarla. 

Suelo hacer, con cierta frecuencia, limpiezas de armario y cajones. Suelo, con cierta frecuencia, hacer limpieza profunda, donde tiro cosas que igual utilizaré al día siguiente, pero que considero ya es hora de quitarse del medio. Suelo, con cierta frecuencia limpiar profundamente la casa, dónde lavo cortinas, cubrecamas, colchas, sábanas, toallas; limpio lámparas, friego TODO, vajilla, cubertería, adornos. Una vez al año, por lo menos, saco todo de la despensa y, luego de limpiarla, vuelvo a colocarlo todo. Una vez al año, al menos, saco todo de los gabinetes, los limpio y lo vuelvo a organizar. Sin embargo me había tomado años tomar la decisión de hacerle la limpieza a la portátil, por desconocimiento y por miedo a perder archivos importantes. 

Y ahora estoy aquí, de vuelta, fiebrando mi “nuevo portátil”, sí, porque aunque tiene ocho años, hoy, gracias a la “desintoxicación” es un nuevo ordenador, por lo menos para mi, que ahora mismo no me puedo permitir otro, ni de coña. 

Así mismo deberíamos hacer en nuestras vidas, LIMPIAR!!! para andar más ligeros, para sentirnos como nuevos, sobre todo, porque solo tenemos una y no podemos cambiarla o comprar una mas moderna, como la computadora.

Vamos a limpiarnos de malwares y gente dañina, borrar los caché y los malos momentos, vamos reiniciar cada vez que sea necesario, con tal de que los cambios tomen forma. 

Cuántas veces estamos rodeados de personas que solo se quejan y solo ven el vaso siempre vacío...aunque este lleno. O nosotros mismos, que podemos llegar a ser nuestros propios virus, que se comen nuestro sistema y nos hacen cada vez más lentos. 

Vamos a hacer limpieza, de gente tóxica que se coman nuestra energía; vamos a limpiar los archivos, a resetearnos, a pasarnos el antivirus. Vamos a alejar de nosotros todo lo que nos quite energía, todo lo que nos haga ser mas lentos, todo lo que no nos permita ver el camino, todo lo que nos impida ser felices. 

Deja de quejarte y empieza a actuar, abre cajones, limpia armarios, borra programas, guarda archivos importante, elimina el caché y todo aquello que impide que avances, desecha todo lo que no te haga ligera... 

Y no tengas miedo, que al final verás, que esos “programas” que creías podían hacer que no funcionaras si lo eliminabas, en realidad no servían mas que para ocupar espacio...y los “archivos” que necesitas y que son importantes, guárdalos, muévelos a un lugar seguro, a un lugar donde puedas encontrarlos cuando los necesites. 

Yo ya empecé a hacer la limpieza, y no solo del ordenador, los cajones y los armarios...Feliz 2016!!!

sábado, 7 de noviembre de 2015

Él y ella, ella y él...





Ella camina, él la sigue

Ella habla, él la escucha

Ella le mira, él la besa sin tocarla

Ella respira, él se estremece

Ella sonríe, él la contempla

Ella baila, él la disfruta

Ella canta, él la observa

Ella duerme, él la sueña

Ella discute, él la entiende

Ella desea, él la complace

Ella llora, él la abraza

Ella tropieza, él la sostiene

Ella quiere, él la desea

Ella dice no, él quiere un sí

Ella vive, él la ama

...y así, ella por su lado y él a su lado, escribieron una historia a la medida de ellos dos

sábado, 20 de junio de 2015

Muero...


Muero un poco cada vez que abro y cierro los ojos...

Muero un poco en cada lágrima que derramo y en cada sonrisa que regalo...

Muero un poco en cada sueño alcanzado y en cada proyecto fracasado...

Muero un poco cada vez que caigo y cada vez que me levanto...

Muero un poco en cada promesa rota y en cada palabra empeñada...

Muero un poco en cada encuentro y en cada despedida...

Muero un poco en cada equipaje y en cada camino emprendido...

Muero un poco en cada paso que avanzo y en cada peldaño que alcanzo...

Muero un poco en mi soledad que me hace compañía...

Muero un poco en cada suspiro y en cada respiración...

Muero un poco en cada canción que me lleva a lugares lejanos...

Muero un poco en cada halo de nostalgia y cada vez que miro al pasado...

Muero un poco en cada día que cae y en cada cambio de estación...

Muero un poco con cada tic, tac del reloj...

Muero un poco cada vez que sale y se pone el sol...

Muero un poco en cada amanecer y en los colores del atardecer...

Muero un poco con la luna llena y en el brillo de las estrellas...

Muero un poco en los besos que me guardé y en los abrazos que me quedé...

Muero un poco en los te quiero que no pronuncié...

Muero un poco en el silencio y en las palabras no pronunciadas...

Muero un poco con el calor del invierno y en el frío del verano...

Muero un poco en cada herida y en mis cicatrices...

Muero un poco cada vez...que es lo mismo que seguir viviendo!!!

domingo, 7 de junio de 2015

...Porque a fuerza ahorcan


Dicen que la necesidad tiene cara de hereje, y yo, a fuerza de distancia, lejanía y soledad, he tenido la necesidad de aprender...

Aprender a vivir y a sobrevivir...

Aprender a que soy como Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como, porque aquí no está la tía Lourdes y sus tortillas y sus albóndigas y su arroz con habichuelas...

Aprender a resolver mis problemas, porque aquí tengo a poca gente a quien acudir...

Aprender a disfrutar con lo que tengo, a pesar de añorar lo que quedó atrás...

Aprender a reinventar los días y a reinventar las fechas...

Aprender a multiplicarme para que mis hijos no sientan las grandes ausencias...

Aprender a ser auto suficiente, porque aquí solo somos cuatro...

Aprender a valorar mas la amistad y a alejarme de lo que no me hace bien...

Aprender a celebrar cualquier cosa por muy pequeña que sea, porque al final eso es lo que me queda...

Aprender a regalarle a mis hijos momentos inolvidables, para que el día de mañana tengan recuerdos agradables...

Aprender a vivir como si fuera a morir y a disfrutar como si acabará de nacer...

Aprender a disfrutar el camino y a no obsesionarme por llegar...

Aprender a abrir ventanas cuando se me cierran las puertas...

Aprender a bailar al ritmo que me marca la vida y ajustar las velas cada vez que cambie el viento...

Aprender a preocuparme menos y a ocuparme mas...

Aprender que cada problema tiene una solución, y que si no la tiene, entonces no es un problema...

Aprender que no es lo mismo la familia, que un familiar...

Aprender que el hogar está donde está tu corazón, y que el corazón puede estar en dos lugares a la vez...

Aprender a reír a pesar de querer llorar y a llorar de la risa...

Aprender que la vida se vive día a día, paso a paso, momento a momento...

Aprender a seguir adelante, a no tirar la toalla, a sacar fuerzas, a arañar las ganas, a apretar los dientes, a volar con el ala rota...

Aprender, aprender, aprender y aprender porque no me quedó de otra, porque a fuerza ahorcan...

domingo, 17 de mayo de 2015

Hola!!!


Hola!!! cuánto tiempo desde la última vez!!! Perdón por la ausencia, el silencio y el abandono de este lugar que me sirve de desahogo personal, mental y espiritual. Un lugar que, en ocasiones, ha impedido la locura y el mandar todo al carajo. Un lugar donde, no importa si me leen o no, hablo, grito, lloro, comparto, cuento; y ese hablar, ese gritar, ese llorar, ese compartir es lo que ha hecho posible mi estabilidad mental, claro, la poca que me queda.

Sé que igual no tengo excusa alguna, porque si alguien sabe que el que quiere puede, esa soy yo!!! Pero debo decirles que mi compu es un poco medalaganaria, hace lo que le da la gana, cuando quiere y como quiere, según Flobre como su dueña, no sé en que se basa para decir tal cosa, la verdad. El caso es que lo dice.

En este tiempo me he dedicado a varias cosas. Ahora me ha dado por el ganchillo, sí el ganchillo!!! Anda que mi abuela, mujer vieja y sabia, no me decía para que aprendiera, y yo aprendí cuando me dio la gana. Anda!!! va a ser por eso lo de la teoría de Flobre, y tendrá razón y to' el tío.

Na' que me ha dado la neura por ahí, y por el reciclaje. Venga a guardar botes, botellas, corchos, cartón, papel, etc. Estoy que no tiro nada, y cuando digo nada es NADA, al contrario, en vez de tirar, voy recogiendo, cual ropavejero. Temo llegar a desarrollar un síndrome de Diogenes. Y lo mucho que reñí yo a la tía Lourdes por su obsesión de guardar cosas, cositas y cosotas, porque "eso sirve para algo..." y ahora creo que estoy igual o peor que ella, eso sí, todo culpa de Pinterest, que bendita la hora en la que me dio por meterme ahí. Pero bueno, estoy contribuyendo con el medio ambiente, reciclando y reutilizando. Sí ya sé que desde que se inventaron las excusas...

También me ha dado por la cocina, mas bien por los postres, a hacer postres como loca, y a engordar, sí señor!!! Al carajo la dieta y todos los kilos perdidos. A esta sección la he llamado el espacio madre-hija, aunque la madre trabaje mano a mano con el padre, y la hija se quede viendo la tele, pero como la hija dice, de vez en cuando, que quiere ser maestra pastelera, pues nada, que trato de animarla.

Ya ven, que, para no volverme loca, me he llenado de cosas que hacer y de proyectos que me ayudan a tener la cabeza en su sitio e impiden el aburrimiento total. Quien sabe si en el futuro mis pasatiempos empiecen a dar frutos. Todo se andará, por ahora es sólo un hobbie, un entretenimiento, una manera de mantenerme ocupada.

Creo que ya no tengo mucho mas que contar, solo decir que trataré de venir por aquí una vez a la semana, aunque sea solo a decir hola, sigo viva, feliz y bailando al ritmo de la vida.

Hasta dentro de nada...