jueves, 9 de junio de 2011

Momentos # 2...

Momentos dos: El primer beso.

Si me preguntan cuando surgió todo, no lo sé; éramos amigos desde hace tiempo, desde siempre, por lo menos así lo vi yo durante un buen tiempo, diez años, si queremos ser exactos; a pesar de lo mucho que insistieron mis amigas, mi hermana y hasta los que me conocían poco. Yo no lo quería ver, no me quería dar cuenta y él tampoco habría su boca para decir con palabras, lo que según el resto del mundo, gritaba con los ojos y con los hechos. Para mí, miradas y acciones no eran suficientes y así se lo hice saber en su momento; momento que ÉL desperdició, diciéndome un NO rotundo a la pregunta directa de: Flobre ¿Tú estás enamorado de mi? habla ahora o calla para siempre. No, pero no hablo, no en ese momento y mucho menos callo para siempre, esperó, el muy bendito a que yo tuviera novio para sentarme y declararme su amor. Quise matarlo, colarlo por las rejas de la galería, tirarlo a la avenida justo cuando viniera un camión, estrellarlo contra la pared hasta que se le abriera la cabeza como una sandía...osea, yo no le había dicho a él "habla ahora o calla para siempre" porque no hablaste, porque vienes ahora a mortificarme, porque me dices ahora lo que te callaste tanto tiempo, no ves que ahora no puedo hacer nada al respecto. Todo esto pasó por mi cabeza en cuestión de segundos, sentía el cielo caerse a pedazos sobre mi, el mundo abrirse a mis pies, quería que la tierra me tragara, porque aquel amigo al que tanto quería y al que no quería hacerle daño me estaba partiendo la vida en dos con aquella declaración; no ves que ya tengo novio, le gritaba sin palabras, y no, no me atreví a contarle nada, en vez de ello, trate de ocultarle aquel noviazgo alejándome de él; se dio cuenta de mi lejanía y de mi noviazgo, y con la voz entrecortada una tarde me dijo "...no te alejes, por favor, sólo te pido me dejes estar al lado tuyo, como amigo, nunca mas tocaré el tema si no quieres, pero no me alejes de ti, por favor...".

Todo esto sucedió en 1990; aquí empezó un camino, a veces color rosa, a veces color de hormiga, de novios, amigos y enamorados que iban y venían, mientras él se mantenía un paso detrás, a veces, y otras a la vera, como dice Juan Luis Guerra en una canción, dándome apoyo, haciéndome compañía, siendo ese amigo que había prometido ser. Nunca mas hablamos de aquello, en cambio continuamos con una amistad, que tendía a tener grandes altas y profundas bajas; peleábamos, nos enfadábamos, reñíamos, reíamos y llorábamos juntos, como amigos, sólo como amigos. Supimos estar grandes periodos de tiempo sin hablarnos, bueno, sin hablarle yo a él, que para eso me doy bien...amigos, sólo amigos, con todo lo bueno y todo lo malo que esto puede tener...

Así estuvimos hasta 1996, cuando, por alguna extraña razón la relación cambió. Empezamos almorzando "los tres mosqueteros" todos los viernes; de ahí pasamos a almorzar él y yo sólo todos los días, luego él iba a buscarme al trabajo para llevarme a casa, y poco a poco surgieron las llamadas todas las mañanas a la misma hora, las largas conversaciones por teléfono; después vinieron los largos paseos solos, para ver el atardecer, comíamos helados, mirábamos el mar, contábamos cepillos y hacíamos figuras con las nubes, a veces agarrados de la mano, a veces sentados uno al lado del otro, a veces el con su brazo detrás de mi espalda; así poco a poco la relación se fue estrechando, nos hicimos mas cómplices, si cabía, empezamos a mirarnos de manera diferente, o por lo menos YO, empecé a mirarlo de manera diferente, nos empezamos a hacer falta y a hacernos indispensables uno al otro.

Se nos empezó a ver mas tiempo juntos, y la gente volvió a hablar, a comentar, ahora no solo los amigos y mis hermanas, ahora se le habían unido primas, madre, tías, etc., etc., etc. Pero todo seguía su curso, yo no escuchaba a nadie, estaba viviendo un momento en mi vida, un momento de tranquilidad y armonía, y lo estaba disfrutando al máximo, me sentía una adolescente otra vez, me sentía como una niña enamorada...aunque aún no lo quería ver.

Salíamos, hablábamos, caminábamos y pasábamos largo tiempo en su coche, a veces hablando tonterías, otras muchas en silencio; yo me recostaba sobre su hombro, y a veces dormía, muchas veces dormía. Pasaban los días, las semanas y los meses, y yo pensaba, ufff!!! en cualquier momento me besará, Dios mío!!! y yo que voy a hacer llegado el momento??? surgía una mezcla de ilusión y miedo: si me besaba todo cambiaría, para bien o para mal, todo terminaría o todo seguiría, la incertidumbre me acosaba, y la espera del primer beso me ilusionaba. Ya lo he dicho, como una adolescente, lo disfruté y lo viví como una adolescente.

Pero el primer beso no llegaba, él no se decidía, no daba el paso, por vergüenza, por miedo a mi reacción, ve tu a saber, el caso es que el paso no lo daba. Recuerdo una noche de esas que nos quedábamos en el coche sin apenas hablar, estacionados frente al puerto, estaba recostada sobre su hombro y levanté la cabeza, y como en novelita rosa, me encontré con sus ojos negros, grandes y llenos de luz y con su boca muy cerca de la mía, pensé en besarlo, en dar yo aquel paso, que era evidente que, tarde o temprano, tendríamos que dar uno o el otro. Pero NO, soy yo mucha Mari, soy yo mucha mujer y soy yo mucha dama; NO, NO, NO!!! ese paso le correspondía a él, porque cómo si no le iba a cachetear si no me gustaba; no, no, no, a currárselo papito, que esto no es "Renault Ocasión".

Seguíamos saliendo y yo seguía esperando y el seguía sin decidirse. Una noche nos fuimos al cine, luego a cenar y antes de regresar a la casa, nos quedamos en el coche, en nuestro lugar de siempre, frente al puerto; puedo describir cómo andaba vestida, puedo enumerar los accesorios que tenía, puedo decir, incluso, el color de lápiz labial que llevaba aquella noche. Llegamos al puerto, nos estacionamos y luego de un ratito hablando, me recosté sobre sus brazos, el me cogio y me sostuvo entre ellos de cintura para arriba, de modo que yo quedé mirando hacía él; cerré los ojos y algo me dijo en ese momento: ábrelos, incorpórate y límpiate el pintalabios, porque lo que viene a continuación lo requiere; así lo hice y volví a mi posición anterior y cerré los ojos de nuevo; de repente llegó el momento tan esperado para los dos, de repente se decidió, se lleno de valor y me besó...hizo una pausa y me miró, yo lo mire y le devolví el beso; nos besamos y cuando terminó aquel beso, solo me dijo: pensé que me ibas a cachetear...volví a besarlo y marchamos pa' casa, ahora sí, sin hablar, sin apenas mirarnos, llegamos, salí y me despedí con un "hasta mañana" sin mas, sin besos, sin mirada, sin nada, con los pies en las nubes y tonta del todo como niña de 15 años...

Dicen que el primer beso no se olvida, y yo digo que depende de qué primer beso se hable, porque ni de coña este fue mi primer beso, eso sí, fue el primer beso que me dieron en el que sentí que de verdad me amaban, que de verdad yo era importante para aquella persona, que de verdad era cierto que yo era su amor y que él, de verdad, sólo quería que yo fuera feliz. De aquel día ha pasado tiempo ya, y créanme, sigo disfrutando cada beso como el primero, y como dice una canción de Manolo Escobar "...por un beso que le dí en el puerto, me siento metido en esta prisión, si lo llegan a saber mis huesos, le lleno de besos hasta el corazón..."

A partir de aquí, surge otra historia, porque a mi querido Flobre no se le allanó el camino, NO, se tuvo que seguir esforzando y tuvo que seguir luchando, aunque ya le dejaba agarrarme de la mano y besarme, siempre y cuando no fuera en publico...pero esto es material de otra historia, quizás para momentos #3 me decida a contarlo...quizás...

domingo, 5 de junio de 2011

Nostalgia, morriña...llamalo "x"

Hoy me asaltó la nostalgia sin pedir permiso y sin llamar a la puerta...

Esta mañana me dio por escuchar aquellas canciones con las que crecí; aquellas que mi padre ponía cada domingo después de misa, mientras mi madre se ocupaba del almuerzo y mis hermanos y yo jugábamos en la terraza; aquellas que ayer sonaban de adultos y que hoy me invitaron a recordar...

La vida era simple, entonces. Todavía no nos había enseñado que, a veces, vivirla puede llegar a doler; todavía no habíamos aprendido que se podía sufrir; todavía no habíamos descubierto que los huracanes te pueden dejar sin la casita con techo de zinc, que las llamas no sólo están al otro lado del televisor, que se llevan consigo tu espacio y tus juguetes y que la enfermedad y la muerte están siempre muy cerca y no respetan edad, sexo, ni condición.

La vida, aún no tenía complicaciones; la vida aún no nos había dicho que los océanos suelen ser muy anchos, que el cielo no está solo para hacer dibujos con las nubes y que el pájaro de acero que ves cruzar sobre tu cabeza no siempre que quieras lo puedes usar.

La vida era sencilla, todo se resumía a largas tardes de domingo que comenzaban al son de Julio Iglesias, Camilo Sesto o Lolita y terminaban en la casita humilde con el techo de zinc, comiendo pan dulce o galletas con leche condensada. La vida todavía no nos había enseñado que existen las despedidas y los grandes cambios. La vida, todavía no se había llenado de agua y de lágrimas.

En la entrada anterior dije lo que en esta vuelvo a repetir, que mi vida ha estado marcada por grandes cambios y eternas despedidas; bastaron pocos años para aprender la mayoría de estas cosas; bastaron pocos años para entender que el mundo no siempre es del color que te gusta; bastaron pocos años para que la vida sencilla y simple se volviera complicada; bastaron pocos años para aprender que la vida te cambia en un sólo minuto, en un abrir y cerrar de ojos...

No se puede vivir en el pasado, pero lo que soy hoy es consecuencia de ese pasado, y el pasado llega sin avisar, se estaciona y, a veces, duele. Esas canciones están grabadas en un cd, lo que no sé es si seré capaz de escucharlas sin que llueva en el alma y sin viajar hacia atrás en el tiempo, directo y sin escala y llegar a aquella terraza a jugar con mis hermanos, mientras se escucha en el "pico" 33 años de Julio Iglesias, cuando la vida, aún, era tan simple...

viernes, 3 de junio de 2011

Al finalizar el año...

Ya termina el año de catequesis, a algunos los seguiré viendo el año que viene y otros harán la comunión este año. Durante dos años sueñan con el gran día, con el traje y con la fiesta y nosotros los catequistas les acompañamos preparándoles para que, ese día, puedan recibir la comunión con un mínimo de conocimiento de lo que esto significa; esa es nuestra misión, para eso nos lo encomienda Santiago y nos los dejan sus padres, para que les guiemos y preparemos para el día mas esperado a su corta edad: Su Primera Comunión.

Llega el gran día y nosotros lo disfrutamos en tercera persona, de lejos, en la distancia les vemos a ellas vestidas de blanco como palomitas y a ellos con sus trajecitos de marineros o de almirantes, cuál pequeños soldaditos, se ven hermosos y llegan con tantos nervios que mejor es que nos le acerquemos lo menos posible, porque ese día, Señora catequista, no estamos en usted. Los padres nerviosos, van de aquí para allá, tratando de tomar la mayor cantidad de fotos posibles, para no dejar escapar ningún detalle de tan esperado día. Van llegando, uno a uno, los familiares de los niños que llenan la iglesia, que ese día parece sonreír al ver a tanta gente reunida entre sus paredes. Empieza la ceremonia, los niños desfilan, Santiago da la bienvenida, los catequistas les dirigen unas palabras a los padres y a sus niños, el coro canta...en fin, que la comunión transcurre en un ambiente de fiesta, su fiesta.

Esto sucede cada año entre los meses de mayo y de junio, y así como es el momento culminante de dos años de catecismo, también es un momento de despedida, los catequistas nos despedimos de esos cuatro, cinco o seis niños que durante una hora semanal tuvimos durante esos dos años; niños con los que compartimos risas, riñas, ocurrencias, historias, anécdotas; nos cuentan sus vidas, nos hablan de sus padres, sus hermanos, tíos, amigos, abuelos...

Ayer, durante la actividad de fin de año, mientras se divertían jugando, me quede pensando lo difícil que es decir "hasta luego" cuando sabes que a la mayoría no les volverás a ver. Recordé lo que lloraba al finalizar cada año escolar, cuando tocaba que mis hijos cambiaran de profesora, esa a la que yo, como madre, le había cogido cariño y le había entregado mi pequeño gran tesoro; y me pongo a pensar, que si como madre es difícil y como catequista también, que será de aquellas personas que están con esos pequeños durante ocho horas, cinco días a la semana durante nueve meses de clases; porque yo si estoy segura que sería una de esas profesoras, que al llegar las vacaciones se me hincharían los ojos, y no precisamente por la alergia, cuando viera a todos mis pollitos dejar mi aula y pasar a otra.

Es paradojico, nunca me han gustado las despedidas, ni los grandes cambios, sin embargo, puedo resumir mi vida como una vida repleta de grandes cambios y llena de despedidas...

Nada, chicos, que se les echara mucho de menos...feliz día de comunión, espero que el cielo les bendiga con un sol radiante y disfruten mucho de ese día, hasta pronto...

jueves, 2 de junio de 2011

Momentos #1...


Es bueno recordar y mas si son momentos felices, esta mañana dije que hoy escribiría, porque esta mañana recordé uno de los tantos momentos vividos y disfrutados a tu lado. Cursi, sí, igual no me importa, este es mi blog y puedo escribir en él cuantas tonterías se me ocurran...para eso es mío y por eso es "Mi mundo según YO".

Hoy me remonté a uno de tantos días de semana que me invitaste a salir. Aquella noche, sin previo aviso, me llamaste y me dijiste "¿que haces?..., anda, cambiate y vamos a dar una vuelta..."; sin mas, lo avisé a mis padres, que no tenían mayor problema en que saliera contigo, me vestí y llegaste a buscarme.

No me llevaste a un restaurant, no me llevaste a un café, no me llevaste al cine, no me llevaste a comer helados. Esa noche estacionaste el coche frente al puerto de San Sousi, bajamos y caminamos un rato; era noche estrellada y la luna estaba hermosa, las luces del otro lado se reflejaban sobre las aguas; nos quitamos los zapatos y nos sentamos a hablar, de repente te levantaste, abriste el baúl del coche y, de una nevera de playa azul con blanca, sacaste una botella de sidra y dos copas, me quedé a cuadros, me parecía estar en una escena de una telenovela de estas que veía de adolescente, o en una película romántica, de estas que ponen a soñar a las niñas. Solo atiné a preguntar, "...y nosotros qué celebramos..." tu sólo respondiste "...nada, celebramos que estamos juntos..."

Que por que te quiero preguntas a veces; son tantos los motivos que no sé por donde empezar. Te quiero porque mi vida a tu lado es tiempo ganado; te quiero porque supiste llegar y te supiste quedar; te quiero porque luchaste, aún sabiendo que podías fracasar; te quiero porque me supiste esperar; te quiero porque me enseñaste a confiar, porque me enseñaste a creer; te quiero porque me enseñaste que el verdadero amor si existe, porque me enseñaste que podía amar sin salir herida; te quiero porque eres, porque estas; te quiero porque mi vida a tu lado esta llena de pequeños momentos que valen la pena recordar; te quiero porque estas lleno de detalles; te quiero porque, desde que te conozco, mi vida es menos aburrida, y, porque sencillamente, no conozco mejor forma de terminar mis días...

Feliz segundo día del sexto mes del año 2011...

viernes, 27 de mayo de 2011

Vine sin brújula...

Que le vamos a hacer, amigos, si llegue tarde a la repartición de brújulas y me toco venir sin ella; eso sí, tengo memoria privilegiada, puedo acordarme de cosa que sucedieron hace años luz con lujo de detalles; puedo reproducir una conversación tal cual, decirte donde estabas sentado, quienes estaban presente y hasta con que ropa andábamos vestidos todos los que estábamos. Me ubico perfectamente en el espacio tiempo, relacionando acontecimientos con fechas exactas, pero soy incapaz de ubicarme en el espacio físico; si me apuran mucho, soy capaz de perderme dentro de mi casa. No, no, NO tiene nada que ver con la edad y la pérdida de neuronas, soy así desde siempre, y es que como dije antes vine sin brújula...sin GPS de serie, que digo yo.

Mi entrada de hoy va del día que me perdí de mi oficina a mi casa. Era el 07 de octubre y era el cumpleaños de Flobre, como cada año, desde que nos casamos, teníamos una pequeña reunión en nuestra casa con sus padres, hermana, mis padres y hermanas. Yo salía a las cinco de trabajar, pero ese día me tuve que quedar un poco mas en la oficina; cuando vi la hora eran casi las seis de la tarde, y como quería inflar unos globos, además me quería bañar y tenerlo todo listo para cuando llegarán, decidí cambiar de ruta, porque con la que yo tomaba siempre tardaba como una hora o mas para llegar por los embotellamientos de la hora pico.

Yo trabajaba en el Instituto de Maternidad San Rafael, y es aquí donde empiezo a dar direcciones, para que, por lo menos los dominicanos se vayan ubicando y sepan de mi pequeña odisea; ya a los de por aquí trataré de ubicarlos en zona asturiana; la Maternidad San Rafael queda en la Calle García Godoy, No. 11, esquina Av. Bolivar; saliendo por la puerta, mientras me dirigía al coche, me dije, "voy a tomar la ruta de Flobre, después de todo, no creo que me pierda, pues ya la he tomado con él varias veces..."; justo aquí empieza la aventura: enciendo mi coche y me voy por la "ruta" de Flobre, con tanta suerte que toooodas las calles estaban cambiadas de direcciones, porque estaban construyendo los elevados de la 27 de febrero (una de las principales avenidas de Rep. Dom.), habían enderazado esquinas y doblado calles, y yo intentando salir de aquello donde me había metido, empecé a darle pa' lante, sin preguntar a nadie, porque eso sí, llego al fin del mundo, pero preguntar JAMAS!!! Así me fue.

Yo tenía que llegar a mi casa en el Ensanche Quisqueya, empecé a tomar carretera y llegué a un lugar totalmente desconocido para mi, era como si me hubiesen soltado en medio de la nada; según yo, nunca había estado allí, aunque habían cosas que "extrañamente" me parecían familiares. Llamé a Flobre por el celular y le dije que estaba perdida, que no sabía a donde estaba, el me preguntaba que tenía cerca y yo le respondía, un parque; el me preguntaba, pero dime algún comercio o tienda que veas, y yo le respondía el Banco Popular, que es como decir aquí un Cajastur o un bar; el me decía, pregunta a alguien para que te ubiques y me ubiques, y yo le gritaba ¡¡¡a quien le pregunto, si no veo a nadie...!!! la calle estaba repleta de gente y de coches y yo "no veía" a nadie!!! y todo por no preguntar; el, insiste y me pregunta, pero dónde estás??? y yo que le grito "COÑO!!! si supiera donde estoy, no estuviera perdida!!!..." y le tranque, sin mas.

Vuelvo y arranco mi coche y salí de aquel lugar, y entro a una carretera donde no había ni una sola lucesita, yo miraba a ambos lados y solo veía monte y mas monte, suena el celular, Flobre al otro lado que vuelve a preguntarme, por dónde andas??? Para este momento ya estaba yo que botaba humo por la nariz, los ojos y los oídos, y le digo ¡¡¡MIRA, YO ESTOY EN UNA CARRETERA, CAMINO A UN PUEBLO, CUANDO LLEGUE A UNA GLORIETA, YA TE LLAMO PARA QUE ME VAYAS A BUSCAR!!! y volví a cortar la llamada, sin más. Parece que con esta entendió, porque no volvió a llamarme.

Antes de continuar hago un paréntesis, la glorieta en Rep. Dom. es lo primero que encuentras en cada pueblo, como digo yo, las que te dan la bienvenida al llegar, y son, como les digo, un lugar techado que hay en los parques, donde, se ponen las pequeñas orquestas a tocar; aquí también las hay, lo que no sé es como se llaman.

Seguía yo en mi trayecto, segura de que llegaría a un pueblo, y ¡Oh, milagro!, llegué a un lugar que yo reconocía, era la calle que le pasaba por detrás a la casa de mi hermana, que quedaba en los Ríos (dominicanos, sigan ubicándose...); llamé a Flobre y le dije "...Ya!!!, ya estoy ubicada, ya voy pa'casa..."; y es cierto, yo ya sabía donde estaba, pero era incapaz de cojer de ahí a mi casa y, para entonces, tampoco pensaba arriesgarme!!! Entonces me dirigí a casa de mi mama, zona conocida, pasé frente a su edificio y de ahí agarré la ruta para llegar a mi destino. Para cuando llegué eran casi las nueve de la noche, con lo cual me encontraron sin bañar y con las cosas sin hacer; los globos ya los habían inflado Flobre y la pioja, que todavía no había cumplido un añito.

Para los que no han entendido nada, les ubico, imaginense que yo salgo por la puerta de Salesas y tengo que llegar a Gijón; pues es como si yo hubiese llegado a Infiesto y de ahí cojí hacía Covadonga, para poder ubicarme y, entonces, llegar a Gijón...mas o menos, sé que he exagerado algo, pero se los pongo así para que tengan una "pequeña" idea de la travesía que hice para llegar del punto "A" al punto "B" y todo porque no me asignaron una pequeña brújula al nacer...

Ahora lo cuento y es de reírse, pero es que la paso muy mal, me pierdo en los estacionamientos, en el barrio, en los centros comerciales; si cojo pa' la derecha, es pa' la izquierda...; menos mal que tengo a mis hijos, que son mis copilotos y me van guiando, cual pequeñas brújulas, no, porque estos dos hablan, cual pequeños GPS.

Osea, es que tengo un tío, hermano de mi madre, que nunca fui capaz de ir a su casa sola, porque me perdía, y no es que me llevaron una vez, NOOOOOO!!!, fui conduciendo, de noche, de tarde, de día, de copiloto, sentada en la parte de atrás...pero soy incapaz de ubicarme para llegar hasta su casa.

Y todavía, esto no es lo más grave, lo mas grave es que en la Parroquia Santísima Trinidad, cuando me tocaba ser Ministro Extraordinario de la Eucaristía o cuando me tocaba recojer las ofrendas, y me decían dónde tenía que ubicarme, siempre, SIEMPRE, le preguntaba a Flobre donde era que tenía que ponerme, así me dijeran que me tocaba en el pasillo central, porque sencillamente, no me ubicaba...

Algo parecido me sucede con las personas, que si las saco de su entorno, igual se me pierden en la memoria; pero esto es leña de otro costal y ya lo contaré en otra ocasión; eso sí, ya les adelanto que es igual de alucinante...

...Y pensar que tengo memoria fotográfica e histórica para algunas cosas y para otras solo tengo una neurona chocando contra las paredes del cerebro!!!

jueves, 26 de mayo de 2011

Como me he acordado de la tía Lourdes en estos días...

Hola!!! Aquí estoy otra vez!!! Lo que hacen unos días de cama, no???

Precisamente de estos días vengo a hablarles; ayer, le comentaba a Flobre lo mucho que me he acordado, en mi estado de cama forzada, de mi tía, mi segunda madre, porque hace muchos años me dijo, con voz de amenaza, consejo, riña y preocupación y señalándome con el dedo: "...eso te va a pasar factura, ya lo verás, te acordarás de mi..."

Debo empezar diciendo que guardarle cama a las enfermedades nunca se hizo para mí, y eso de guardar reposo nunca lo he llevado ni bien ni mal, sencillamente nunca lo he llevado.

Recuerdo cuando era pequeña, iba al colegio con crisis asmática, con fiebre en 40, con gripe, dolor de cabeza...mas de una vez me riñerón los profesores y llamaron a mis padres para que fueran a buscarme; así fue de adulta, en mis trabajos nunca falte por enfermedad, ya lo he dicho, eso no se hizo para mi.

Anoche, Flobre me decía, "...si tu no sabes lo que significa la palabra RE PO SO, a ti embarazada de Ma. Eugenía te mandaron a estar de acostade durante una semana, que no te movieras de la cama, y que fue lo que hiciste??? agarrar calle..."; es cierto, en eso tiene razón, nunca he guardado reposo, y si lo he guardado ha sido a conveniencia; así fue con el embarazo del peque, supuestamente estaba de reposo absoluto, pero iba a trabajar o de mañana o de tarde, dependiendo el día, hasta que una mañana amanecí manchando y fui, cual niña arrepentida, hasta donde Flobre y le dije en un tono muy bajo, casi susurrando "...hoy no voy a trabajar, hoy me quedo aquí..." sin decir mas nada, él me miró y me dijo "...A QUE ESTAS MANCHANDO!!!". Nada, que siempre he sido muy mala paciente, lo reconozco.

Sólo he estado interna dos veces, gracias a Dios, para dar a luz a mis criaturas, y tampoco cogí el reposo en esta ocasión; con María Eugenia, fue cesárea, y al otro día estaba en mi casa, sola con el padre y con mi niña, haciendo vida normal, tan natural yo; así mismo, con José Ángel, la segunda cesárea, al otro día en casa, no importando que en cirugía sentía que se me iba la vida, porque algo pasó con la anestesia; me acuerdo estar en recuperación, luego del susto, y decirle a la enfermera, de forma insistente "...ya me puedo ir a mi habitación, por favor, llevenme a mi habitación...", hasta que me llevaron a la habitación, sólo llegar, me levanté, me fui a bañar, perfumar, peinar y maquillar; tanto fue, que la enfermera de recuperación sólo dijo "...nunca he visto una paciente como esta..." y Albania, mi ginecóloga, cuando pasó por mi habitación le pregunté que si podía marchar a casa, ella al verme dijo: no imagine que después de lo que pasó hoy, estuvieras tan recuperada..., si mañana puedes irte a casa; y así fue, al igual que con María Eugenia, al otro día estaba en casa, haciendo mi vida normal.

En casa me esperaba tía Lourdes, la encargada oficial de recibir a las parturientas y al nuevo integrante de la familia; allí estaba ella, con mi cama toda blanca llena de almohadas, listísma para que me acostará en ella...me acosté??? NO!!! Muy por el contrario, me senté en la sala a disponer y a controlarlo todo; fue cuando me dijo la frase celebre: ¡¡¡TÚ TIENES QUE ESTAR DE REPOSO!!! ...eso te va a pesar, estos desarreglos te van a a pasar factura, ya lo verás, cuando tengas mas edad, cuando los años empiecen a pesar, te vas a acordar de mi..." Y vaya que si me he acordado!!!; Pero es que esto nos viene de familia, de ambos lados, padre y madre, las mujeres de mi familia son mujeres fuertes, que le gusta controlarlo todo, dirigirlo todo; la familia gira en torno a ellas, son el pilar, la base, la zapata...somos sociedades matriarcales...

A veces, cuando me quejaba de lo mucho que había planchado o de que me había pasado el día limpiando, mi madre me decía: ....es lo que tiene estar casada...; nunca utilizó palabra como pobrecita, ni trató de aligerarme la carga. Recuerdo que una vez comenté, a alguien que no es mi madre, que había estado a punto de matarme conduciendo, y lo único que escuché fue "...ay!!! a fulanita, su hija, casi, casi se la lleva un motor...un susto!!!..."; Osea, es que yo estuve a punto de matarme, no es coña, ni exageración, en esta ocasión, tampoco escuché, ni pobrecita ni leches... Pero no puedo culpar a nadie, yo, yo y YO soy la única culpable, YO y mis genes, porque ya se me puede caer el mundo encima y no pido ayuda, solo acepto la ayuda de mi marido y porque es obediente y se deja dirigir..; YO, porque, como bien él dice, me creo "superwoman", que puedo con todo!!! A veces pienso, que mi madre y la gente que me rodea me ve como una yegua, que no importa lo duro que sea el esfuerzo "ELLA PUEDE CON TODO"...

Cuanto me acuerdo de ti, tía, porque no sé si tenías o no razón, lo que sí sé es que, hoy, la vida me está pasando factura y, hoy, la yegua esta en cama forzada...eso si, yegua y todo lo que quieran, pero una YEGUA ESPAÑOLA Y DE PASO FINO...aunque el paso, hoy, sea menos ligero...

Perdonenme por darles esta perolata, pero este también es "Mi mundo según yo..." Hasta la próxima, en la que espero ser menos cansina, si es que se puede :D

lunes, 23 de mayo de 2011

La abuela Pura...

En el colegio de los niños, todos los años celebran el día de los abuelos, con ese motivo, hoy mi hijo me preguntó que si yo sabía con que canción le acunaba su abuela, empecé a cantarle la canción con la que su abuela Yolanda le dormía, a él y a todos sus nietos, que es la misma con la que mi abuela nos dormía a todos sus nietos.

Mientras le cantaba, mi cabeza se llenó de recuerdos, pude verla sentada en su enorme mecedora de caoba, que chirriaba mientras se balanceaba, con el nieto de turno en sus gruesos y cortos brazos y volví a escuchar su voz mientras entonaba el "Duérmete mi niño".

Mi abuela era pequeña, regordeta, de manos pequeñas y dedos cortos, con el pelo largo y siempre recogido en un moño que agarraba con grandes pinzas y dos peinetas; tenía los ojos tristes y siempre llorosos, debido, creo a su problema de cataratas; sus brazos eran fuertes y cómodos, parecían como acolchados, eran el lugar perfecto para echar un largo y rico sueño.

La abuela Pura, mi abuela favorita, no sé si porque fue con la que crecí y la que conocí, o porque el vago recuerdo que tengo de la otra es con un bastón en la mano, a punto de darle un bastonazo a una niña de cuatro años; a esta, la paterna, la recuerdo con cariño, pero con la materna tengo 18 años llenos de historias.

La abuela no pegaba y tampoco dejaba que nadie le pegara a sus nietos, ni delante de ella, ni detrás tampoco; nos cantaba historias fantásticas de madres que perdían a sus hijos en la guerra o plantas de ají que lloraban al arrancarle las hojas; nos hablaba, a veces en italiano, y nos contaba como su padre, Don José Vitiello, conoció y se casó con su madre, Doña Librada Dimeglio y nos contaba, también, como el abuelo Antonio quedó prendado de ella siendo apenas una cría. Son momentos inolvidables los vividos con la abuela.

La abuela, a pesar de su torpe andar, producto de los años, sus manos cansadas y su corta vista, tenía suficiente fortaleza y empeño para cuidar sus plantas, para cocernos hermosos trajes, para tejerle pequeñas ropas a nuestras muñecas y para vestir con trajes típicos españoles a todas las muñequitas que se regalaron en nuestros cumpleaños.

La abuela era italiana, con carácter italiano y un sentido de la familia totalmente italiano; para ella la familia lo era todo, sus hijos y sus nietos eran la razón de su vida. Recuerdo que cuando se cabreaba con alguien, pagábamos todos, efecto colateral que le dicen; pero también puedo escuchar su risa y verla en las esquinas de las paredes tratando de rascarse la espalda.

A mi abuela no le gustaba el agua, había que teñirsela con algo, así conocí el agua de jagua, el guarapo de piña, las limonadas, que le preparaba la tía y le echaba en grandes jarros que metía en el congelador, y que luego ella sacaba convertidos en piedra, para que se fueran descongelando conforme pasaban las horas; así bebía "agua de jeringa" todo el día. A veces, cuando aún vivía en la Santomé, se sentaba en su balcón y cuando escuchaba pasar al señor de los "fríos fríos" le compraba un vaso eeeeenorme de frío frío de frambuesa y se sentaba en su mecedora a disfrutar de su "travesura", cual cría pequeña.

Puedo llenar páginas y páginas contando todo lo que viví y todo lo que recuerdo a su lado; a veces le digo a mis hijos "...y como decía mi abuela..."; ellos me responden "jolin, mami, tu abuela tenía frases para todo" y yo le digo, con una gran sonrisa y con mi boca llena: es que mi abuela era vieja y sabía...

Ella no era perfecta, no, no, tenía muchos defectos, como todos, pero era mi abuela y siempre, aunque estuviera enojada, nosotros eramos lo primero. Un día marchó sin hacer ruido y dejó un gran vacío en todos nosotros, ese vacío que solo puede dejar una "Madonna" como ella...

Dedicado a mi abuela y a todos aquellos que, como yo, tienen o tuvieron una abuela fuera de serie...