domingo, 22 de mayo de 2016

Una historia, una canción: La quiero a morir


Esto es un “compendio” de pequeñas historias relacionadas con una playlist que hemos llamado Nuestra banda sonora, porque cada canción que suena ahí cuenta algo que tiene que ver con "nuestra historia". Empezó con tres canciones, ésta entre ellas, y se le han ido agregando más a medida que nos iban acordando "algo" de nuestra relación, desde que éramos "no novios" hasta el día de ayer. Se me ocurrió que escribirlas sería una buena manera de no perderlas. Sí, sí, también tengo que admitir que "algo" tiene que ver que me he leído dos libros cuyos capítulos eran títulos de canciónes. En fin, que aquí les va el coñazo...que si no quieres leerla pasa de ella y ya está, que yo me conformo con contarla :)

Empiezo por La quiero a morir cantada por Sergio Vargas a Ritmo de Merengue, porque creo que a partir de aquí surgió esa  "nuestra historia". 

El verano del 90 fue, para mi, uno de los mejores veranos que recuerdo, creo que ya he hablado de él en alguna ocasión. Fue un verano de días de amigos y domingos de piscina, fue un verano divertido, de salidas nocturnas al cine y a cenar, de tardes en la galería de mi casa, de relaciones que nacían, un verano en el que nuestra mayor complicación era si ir a comer a Pizzarelly o a Emilios hot dogs. Un verano que al finalizar prometía una nueva universidad, un comienzo, un dejar atrás. 

Aquel año había sido rico en todos los sentidos, había empezado con situaciones difíciles a nivel familiar y habíamos llorado y habíamos reído y habíamos viajado. Fue el  año de aquellas elecciones en las que el PLD iba ganando y de repente se fue la luz, y ZAS ganó Balaguer. Sin duda un año para recordar en muchos sentidos. 

Yo tenía mi grupo de amigos, algunas veces éramos menos, otras veces éramos más, pero siempre había uno que se mantenía cerca, Flobre, y todos los demás coincidían en que estaba enamorado de mi. Todos menos yo, porque Flobre era mi amigo, mi mejor amigo, y eso era sencillamente imposible, eso no podía ser y punto. Esto también lo he contado. 

Tanto insistían que terminé por preguntarle, primero a su mejor amigo, al que empotré contra una pared y que me dijo que no. Le creí, porque menuda era yo acojonando a los demás, además, si alguien sabía la respuesta, era él. Más tarde me dí cuenta que me había engañado, o no le acojoné lo suficiente o era muy fiel a su amigo. Luego le pregunté directamente a él, a Flobre. También me lo negó, aquí sí, porque lo acojoné y no se atrevió. Eso lo supe tiempo después.

El verano siguió su curso y yo me hice novia del muchacho que me gustaba, sin ningún remordimiento y sin temor de hacerle daño a Flobre, porque él mismo me había confirmado que NO estaba enamorado de mi, cuando le pregunté de manera delicada y sin coacción alguna. Dos días más tarde de andar de novia, me imagino que después de verle las orejas al lobo, me dice que tiene que hablar conmigo. Quedamos en mi casa y nos sentamos en la acera y, sin muchos rodeos dijo que él estaba enamorado de mi, que yo le gustaba desde hace tiempo y que ya no podía seguir así. Esto también lo he contado antes. Le pregunté que porqué ahora, porqué no antes, qué había cambiado. No me pudo contestar. No sé si él fue consiente en algún momento que aquella confesión me acababa de lanzar una losa encima. Mi respuesta, por supuesto, fue negativa.

Seguimos hablando un rato más, hasta que decidió marcharse. Antes de irse me preguntó si iba a ir al concierto de Sergio Vargas acompañada, le contesté que sí, me imagino que aunque yo no me atrevía a contarle que ya tenía novio, él ya lo sabía. Se despidió, pero antes me pidió que cuando escuchara La quiero a morir me acordara de él, me dio un beso en la mejilla y se fue. Sé lo que pasó después, porque él me lo contó, pero eso sí queda entre nosotros.

No puedo decir que no conocía la canción, porque sí la conocía, la había cantado, la había bailado, incluso en la tarima con la orquesta, incluso con él, pero hasta esa noche en Altos de Chavón no había tomado sentido la letra. Lloré lo que no está escrito con cada palabra, con cada estrofa. Aún recuerdo cómo se me quedó grabada de manera dolorosa la frase “ella para las horas de cada reloj y me ayuda a pintar transparente el dolor con su sonrisa...” y cómo se me hacía añicos el corazón cada vez que repetía “la quiero a morir”. 

Pueden pasar los años y no se me olvida aquel dolor de saberme haciéndole daño a la persona, que como amigo, más quería, quien, como amigo, era todo para mi, al que, como amigo, ya estaba empezando a extrañar. Llovía a cantaros, pero yo no lo sentía, y menos mal porque pude camuflar mis lágrimas. Lloré desde que empezó la canción hasta un buen rato después que terminó. Lloré en el autobús de regreso, de manera callada, esta vez me cubría la oscuridad que no permitió que quien iba a mi lado se diera cuenta que ya llevaba un buen rato sollozando. 

Después de esto solo me vienen flashes a la memoria, Flobre en la universidad, yo tratando de no verle, esquivándolo, evitándolo, hasta una noche que me preguntó si me llevaba a casa y le respondí que no, me dijo mirándome a los ojos “no me hagas esto, no me separes de ti, no dejes de ser mi amiga, me haces más daño si te alejas de mi para no hacerme daño...”

Poco a poco volví a ser la misma con él, a buscarle, a abrazarle, a confiarle mis secretos, a contar con él para todo, a ser completamente yo al lado de él, sin miedos, otra vez los amigos que hasta aquella noche de septiembre habíamos sido. Otra vez los mismos amigos, hasta seis años más tarde cuando la historia pega un giro. 

Así se convirtió esta canción en single de nuestra relación. Es nuestra canción. Esa canción, que de haberse bailado en nuestra boda, hubiese abierto el baile.

Hasta la próxima canción, hasta la próxima historia...

jueves, 19 de mayo de 2016

Una imágen, dos historias...


Hace unos días prometí que contaría la historia envuelta en este adorno de la cabeza, pero entre lo cansada que terminé de la graduación y la gripe que me agarró no había podido pasarme por aquí.

Otra cosa que me frenaba un poco es el maravilloso regalo que me hizo mi hermana Angie al compartir conmigo el libro de vida de Amelia, mi sobrina, un proyecto del último año de colegio y que empecé a leer con los ojos llenos de nubes y terminé con ellos llenos de lluvia.

Como no sabía por cuál tema decidirme, me he decidido por los dos, que por cosas de la vida y la distancia, van unidos por un fino hilo llamado nostalgia; porque es la nostalgia la que, al fin y al cabo, inspira ambas historias.

Empezaré con el adorno del pelo que lució María Eugenia el día de su graduación, es una pieza "vintage" como se le llama ahora a las cosas de las abuelas, que crecí viendo en mi familia, escondida en la "gaveta de la tía Lourdes", esa gaveta que a mi me encantaba explorar porque estaba llena de cosas maravillosas: collares, anillos, pendientes, brazaletes, gafas de sol, adornos para el pelo..., todo con lo que yo soñaba algún día lucir. Pero como yo, habían dos más, porque es que somos tres hermanas que crecimos viendo y admirando las "cosas" de la tía, y este gancho, o uno como este, tiene historia y miga. Estábamos las tres "enamoradas" de él, y las tres competíamos por ponerlo en nuestro pelo, cada una con sus razones poderosas, yo que era la mayor, Lourdita que era la pequeña y Angie que era la que iba entre la mayor y la pequeña, en fin, que el gancho si bien no era un problema, tampoco dejaba de serlo. Crecimos viéndolo, crecimos queriendo llegar a la edad permitida para usarlo, crecimos, y el adorno creció con nosotras...

Una tarde en casa de mi suegra, sentadas en medio de un café, ella me dice que tiene algo para mi que le gustaría que yo llevara "...lo había guardado para Rosmery (su hija), pero tiene tan poco pelo que nunca se lo podrá poner, pero a tí te quedará muy bien con ese pelo tan abundante y tan negro..." me dijo; continúo diciendo que era de cuando ella era joven, que lo llevó mucho, porque ella tenía mucho pelo y le "agarraba" bien. El que me conoce bien sabe que me encantan los recuerdos de familia, que prefiero el mueble de mi abuelo a otro ultra moderno, y que guardo esos detalles como oro molido, otro punto a mi favor, según palabras de mi suegra. No puedo describir la sorpresa y emoción que me dió cuando me lo entregó, era el mismo gancho/adorno para el pelo que tenía mi tía y del que estaba enamorada desde que tenía uso de razón y por el cual ya no tendría que competir con mis hermanas. Me faltaron las palabras para decirle todo lo que pasaba por mi cabeza en ese momento, y solo pude decir: GRACIAS!!! 

Lo he usado poco, porque el valor que le dí es tan grande, que solo lo uso para ocasiones realmente importante. Alguna vez que lo llevé puesto, escuché a mi mamá que me decía, con esa voz característica de cuando descubres una pequeña fechoría, mientras se acercaba lentamente a mi "Aaaaay mirala a ella, con el gancho de la tía", a lo que rápidamente le contesté negando con la cabeza "mm, mm, ese gancho no es de tía, ese me lo dió MI suegra, que tenía uno igualito, así que ahora ese gancho es mío...". No tengo que aclarar que ya no puje más por el otro gancho, porque para mi daba igual de quién había sido el que ahora era mío, para mi tenía el mismo valor y, aunque era de mi suegra, sentía que también le rendía un poquito de honor a la tía cada vez que lo llevaba puesto.

El jueves pasado, cuando Maru me dijo que Eve, mi vecina encargada de peinarla para la graduación, preguntó si tenía algún adorno para el pelo que pudiera ponerse, sin dudarlo, pensé en el "recuerdo de familia", lo busqué y le expliqué que me lo había regalado su abuela luz y que la tía Lourdes también tenía otro igual, le conté la historia que le rodeaba y le dije que era como llevar un poquito de cada una ese día a la graduación, era como tenerlas cerca a ambas, y que para la abuela Luz iba a ser una sorpresa verselo puesto "tengo que tirarte una foto para que lo vea!!!" le dije...

Tomé la foto y la envíe con un pie de foto que decía "alguien recuerda esto". Yo sabía que sí, porque de ambos lados, mis hermanas y mi cuñada, conocen esta pieza, que en las dos familias tiene historia y que ese día, orgullosa llevó mi hija y emocionada le puse yo.

El domingo, después de la graduación, cuando estaba ya lista para sentarme en mi ordenador a escribir la historia de un adorno de pelo que le debía a mi suegra, mi hermana me llamó o me escribió, no recuerdo, para decirme sobre el libro de vida de Amelia y que me lo estaba enviando por mail para que lo leyera. Deje lo que estaba haciendo, porque estaba segura que podía esperar, porque para yo contar siempre tengo tiempo, pero para leer lo que mi sobrina contaba, ya me estaba faltando. Mientras lo leía descubrí, con los ojos aguachapados que a esa pequeña  le gusta la misma peli que a mi, que tampoco lleva cicatrices de guerra y que no se ha roto ningún hueso, igual que yo, su tía. 

Y porqué me emocionan estas cosas tan simples, sencillo: primero, no he podido influenciarla para que vea y le guste "Sixteen candles", nuestra peli favorita, porque he estado "ausente" los últimos once años de su vida, con lo cual, Angie, queda demostrado que lo que se hereda no se hurta, hasta "el mal gusto" por las películas. Lo siento.

Segundo, porque los logros de esta pequeña son también mis logros, porque ésta pequeña no es como una hija, es mi otra hija, la vi nacer, el mismo día que la mía (la vi es un decir, que yo estaba en mis cosas, mientras ella llegaba al mundo), la vi dar sus primeros pasos, la vi entrar al colegio el primer día de clases, estuve cuando enfermó, escuché sus primeras palabras, sus primeras risas, cuidé alguna vez sus fiebres, y hasta llegué a amamantarla, en un intento desesperado de su madre porque se alimentara de leche materna...igual que a Maru, exactamente igual, lo único que a Maru me la pude traer cuando me fuí tan lejos, y a ella tuve que abrazarla y dejarla entre lágrimas. Era mi tercera mochilita, siempre conmigo, me la llevaba a todas partes, porque no concebía salir con mis hijos dejándola a ella, porque ella era tan mía como los míos. Alguna vez alguien me preguntó ¿¿¿Son todos tuyos??? refieriéndose a los tres enanos que daban vueltas alrededor mío, y yo, ni corta ni perezosa contesté "sí, porque a esa nada mas me faltó parirla".

Y el lugar donde convergen ambas historias, ya lo dije al principio, es esa línea fina llamada nostalgia. La nostalgia que evoca un simple adorno para el pelo y que te lleva a creer que a través de él podemos tener a los nuestros más cerca. La nostalgia de ver graduarse a una tan lejos de la otra; la nostalgia que te trae a la memoria aquella mañana de septiembre de hace casi dieciséis años, cuando entrábamos por primera vez al Babeque, llevando de la mano a nuestros pequeños tesoros, que creíamos que como iniciaban ese camino juntas, juntas lo iban a terminar; la nostalgia que da la distancia y tantas ausencias; la nostalgia de unos por querer estar aquí el viernes pasado y la nostalgia de otros por querer estar allí el mes que viene, o el año pasado o el año que viene...esa nostalgia que oprime cada momento especial, cada paso que dan a los que vimos nacer, cada cumpleaños, cada logro o cada fracaso.

Un libro de vida, un adorno para el pelo, dos graduaciones, dos historias, todo tan unido, todo tan separado...

Por lo que pudo ser y ya no fue.

lunes, 25 de abril de 2016

Porque las tetas están para amamantar!!!


Hace unas semanas que no aparezco por aquí, por vagancia más que por otra cosa, pero, mira tú por dónde, vi una noticia en mi facebook con la que pase del estupor a la indignación, de la sorpresa a la rabia, de no creerlo a tener algo de qué escribir, porque como mujer, madre, mamífera y lactante en su momento, siento que no me podía quedar callada. Ya sé que a mi pocos me leen, y poco me importa, este es mi diario, mi suéltalo que te va a hacer daño, mi "lo escribo porque me da la gana"

Ayer o antes de ayer, no sé bien cuándo, vi que mi hermana Angie compartía con indignación las críticas negativas a la que fue sometida Laura Castellanos por publicar una foto amamantando a sus pequeños. Sentí vergüenza ajena cuando vi la foto y leí el "artículo" por llamarlo de alguna manera, no tenía ni idea de quién lo había publicado, no valía la pena ni conocer su nombre, sí que pensé que era un hombre, no porque piense que está bien que un hombre exprese tanta m...., sino porque me parecía imposible que tales barbaridades saliera de la cabeza de una mujer, pero, oh, sorpresa!!! resulta que sí, que tales palabras provienen de una persona femenina, que me imagino que tiene un par de tetas que están ahí para dar de comer a sus hijos, no para tenerlas de exhibición.

Antes de continuar me gustaría apuntar que, Según la RAE, el término teta se refiere a cada uno de los órganos glandulosos que tienen los mamíferos en número par y sirven, en las hembras, para la secreción de la leche. Dicho esto, continúo...

Yo quisiera que esa "periodista" me diga que fué lo que le molestó de la foto, porque yo, simple mortal, lo que veo en ella es el acto de amor más puro e incondicional; lo que percibo es entrega, complicidad, ternura, y sacrificio sin dolor, sacrificio con amor. Y digo sacrificio en el buen sentido de la palabra, porque lactar exige tiempo, espacio, tranquilidad. No hay horario para lactar, eres lactante las 24 horas, cuando tu pequeño lo pida, no importa lo que estés haciendo, lo dejas todo y te dedicas a eso.

Señora o señorita no sabía qué escribir y escribí cualquier cosa, perdón, pero es que sigo sin saber su nombre, y es que tampoco me interesa conocerlo. Explíqueme cómo es posible, siendo usted mujer del siglo XXI, sea tan retrógada, ignorante, morbosa y sucia que ve en una foto de una mujer amando a sus hijos, destape, exhibición pública y espectáculo. Porque lo sucio no está en el cristal, si no en los ojos que miran a través de él...y sí, aquí difiero con el principito, porque si las cosas dependen del cristal con el que se miren, el cristal suyo está asqueroso.

Y si tomarse una foto amamantando es todo eso que usted dijo, aquí va la mía de cuando era yo una descocada sexy de porquería, de cuando disfrutaba exhibiendo mis tetas, de cuando era yo stripper, gogo. Sí, porque en algún momento, según sus palabras era yo todo eso, porque me sentaba a dar de comer a mis criaturas sin importar que me viera el vecino, el cartero, el tato o el cuerpo de bomberos completo y no conforme con eso, también me tomé fotos, porque sí, porque quería guardar esa imagen para siempre. Porque Señora mía, lactar es un derecho del niño y un deber de la madre, y no hay momento más hermoso, especial y de mayor conexión que ese, porque a través de él no solo lo alimentas con nutrientes, lo alimentas con amor del bueno. Tanto es así, que cuando estaba en mis destapes y en mis exhibiciones públicas, el padre sentía celos, celos de no tener esa conexión que tenía yo con mis pequeños. O es que acaso no ha visto usted los ojos de un bebé y su madre cuando se están alimentando uno al otro, porque hay un vínculo tan grande en ese espacio de tiempo que, mientras una da de mamar y alimenta al niño, el otro succiona y alimenta a la madre. 

Tengo que aclarar, ya para ir finalizando, que no tengo el gusto de conocer a Laura Castellanos, pero ole por ella y por todas las mujeres que dan vida y amor a través de sus tetas y ole por todas aquellas personas, hombres y mujeres, que ven amor y no ofensa en una mujer lactando.

domingo, 27 de marzo de 2016

Porque aquí lo celebramos todo...



...y cuando digo que lo celebramos todo, quiero decir TODO!!! Navidad, Año nuevo, Reyes, San Valentín, las madres y los padres de aquí y de allí, los cumples, las fiestas patrias de aquí y de allí, si gana el Escogido, el Licey o la roja, la llegada de la primavera y el primer día de verano, cuando neva y cuando sale el sol. Siempre tenemos vino para brindar y Cola para compartir...y si no, pregunten a mi vecina.

Hace casi once años que llegué a esta tierra y una de las primeras cosas que me dijeron era que aquí no se celebraban ni la Navidad, ni los cumpleaños, no sé si quería decir que no se celebraba así no mas, o que no se celebraba como en mi terruño, en todo caso aproveche para sacar mi lengüita bien puesta y afilada y, con mucho respeto y desde el cariño, respondí, pero es que mi casa es territorio dominicano y yo celebraré lo que me venga en gana, digo yo. Y así ha sido desde entonces, no he perdido oportunidad, momento, fecha, ni ocasión para llenar de alegría y júbilo nuestros días de este lado del mundo.

Hace poco le crucé un pedazo de tarta a mi vecina de enfrente, y a parte de darme las gracias me preguntó, qué celebrábamos, yo le contesté que nuestra fiesta de independencia, me miró y me dijo que cómo tenía yo tanto ánimo. Mi vecina es una señora mayor con tres hijas estupendas y varios nietos, que me ha "adoptado" como una hija mas, ella me ha visto llorar de desesperación cuando la situación aprieta y ha visto cómo hemos ido sorteando los obstáculos, solos y lejos de nuestras familias. Me ha dado un abrazo cuando lo he necesitado y me ha abierto las puertas de su casa. Ella, como otros ángeles con forma humana han hecho que la distancia sea más llevadera en ocasiones en las que la soledad te aplasta. Contesté a su pregunta, y añadió que era admirable la capacidad que tenía para encontrar siempre un motivo para celebrar, le dije, y si no lo tengo, me lo invento.

Y es así, si no hay un motivo, nos lo inventamos, el caso es celebrar, convertir un día ordinario en un día extraordinario; una fecha cualquiera, en una fecha para recordar. Porque tengo que crearles recuerdos a mis hijos, porque tengo que lograr que, mañana, cuando sean adultos, no recuerden que estaban solos en los momentos importantes, si no, que su mamá loca hizo una tarta y se empeñó en tomar fotos que inmortalizarán el momento.

Porque mis hijos no tienen un Villa Duarte a donde volver, porque no son consentidos por sus abuelos, porque no conocen lo que es la complicidad con sus tías o lo que es reñir con sus primos. Porque no tienen un verano entre la piscina de Casa de España y la casa de sus abuelas; porque no tienen tardes que saben a café y a galletas con leche condensada; porque no hay angelitos en Navidad, ni regalos de cumpleaños; porque no hay casa de Vanessa y panes con tomate con sabor a familia; porque les ha tocado crecer lejos y, porque no, solos. 

Porque al final recordarán que su mamá tenía una canción para cada palabra; porque era loca y se la pasaba cantando y riendo sin motivo aparente; porque bailaba con el palo de la escoba. porque al final no recordarán que las cosas, a veces,  fueron difíciles, recordarán que siempre fueron muy felices a pesar de todo...por lo menos eso espero y persigo. 

Feliz Pascua de Resurrección!!!

lunes, 14 de marzo de 2016

Hoy lo digo con música...


Recuerdo cuando aún no era madre y solía sentarme en alguna heladería o ir de tarde a alguna plaza, veía a los niños jugando al cuidado de una nana, normalmente vestida de blanco para que se supiera fijo que no era su madre, cosa que no era necesaria, porque si te fijabas un poco, te ibas a encontrar a la mamá del crío, felizmente sentada, vestida de manera impoluta, con unas gafas de sol, despreocupada del mundo, porque, claro, para eso ella pagaba, para que alguien cuidara de su pequeño tesoro. 

Si soltera la estampa me parecía inconcebible, de madre ya ni les cuento. Nunca entendí en dónde radica el placer y la diversión de salir a "pasear" con tus niños y llevarte a la niñera (a veces una por crío) para que sea ella quien se ocupe. Dónde está tu momento para ellos, dónde está el tiempo que le dedicas??? Porque, suponiendo que esas mamás eran igual que yo, tenían un trabajo que le ocupaba ocho horas diarias, cinco días a la semana. 

Puede que para las demás el andar con los niños y su niñera fuera "lo ideal" y "lo normal", yo es que disfrutaba tanto compartir con ellos en los cumples, en el cine, ayudándolos a comer helado, a esperarlos al final del tobogán o abajo en la piscina, que el tiempo se me antojó corto, efímero. Imagínate si esos momentos los hubiese ocupado una niñera...uff!!!

Hoy tengo dos adolescentes, a puntito de empezar a volar y, a pesar de que le he dedicado cada minuto y cada segundo, llegando incluso a dejar a un lado mis sueños y proyectos personales por cuidar de ellos, pienso que todavía pude darles mas de mi, porque estos años se han ido tan de prisa y corriendo, que me parece que apenas era ayer cuando eran dos niños totalmente dependientes de mami.

No sé la edad que tenía cuando escuché por primera vez "No basta" de Franco de Vita, si sé que aún era una joven que no pensaba en casarse y mucho menos en ser madre, pero igual la letra me impactó muy mucho, y me prometí a mi misma dedicarle a mis hijos, el día que los tuviera, cada minuto y cada segundo de mi tiempo y de mi espacio. Aquí les dejo la letra, porque más claro de ahí no lo puedo decir...no soy tan buena escribiendo y mucho menos componiendo. Clic aquí si quieres ver el vídeo oficial.


No basta traerlos al mundo 
porque es obligatorio 
porque son la base del matrimonio 
o porque te equivocaste en la cuenta. 
No basta con llevarlos 
a la escuela a que aprendan 
porque la vida cada vez es más dura 
ser lo que tu padre no pudo ser. 
No basta que de afecto 
tú le has dado bien poco 
todo por culpa del maldito trabajo 
y del tiempo. 
No basta porque cuando quiso 
hablar de un problema 
tú le dijiste niño: "será mañana 
es muy tarde, estoy cansado". 
No basta comprarle todo 
lo que quiso comprarse 
el auto nuevo antes de graduarse 
que viviera lo que tú no has vivido. 
No basta con creerse 
un padre excelente 
porque eso te dice la gente 
a tus hijos nunca les falta nada. 
No basta porque cuando quiso 
hablarte de sexo 
se te subieron los colores al rostro 
y te fuiste. 
No basta porque de haber 
tenido un problema 
lo había resuelto comprando en la esquina 
lo que había, lo que había. 
No basta con comprarle curiosos objetos 
no basta cuando lo que necesita es afecto 
aprender a dar valor a las cosas 
porque tú no le serás eterno. 
No basta castigarlo por haber llegado tarde 
si no has caído ya tu chico es un hombre 
ahora más alto y más fuerte que tú 
que tú...

No, no basta...

sábado, 5 de marzo de 2016

Enemigo silente


Eres un enemigo silente que ataca cuando menos se espera. Te acercas y poco a poco vas ganando terreno, hasta que das la cara, hasta que dices, hey, aquí estoy, mirando de frente y metiendo tanto miedo que solo pueden llorar al notar tu presencia. 

Eres un cobarde, lo sabes, porque solo los cobardes se apoderan así de sus víctimas. Solo los cobardes como tú, atacan como tú lo haces, en silencio, paso a paso, por la espalda. No das la oportunidad de pelear, cuando te presentas, cuando te dejas ver, cuando permites que se te conozca, ya tienes la sartén por el mango, ya las reglas del juego las pones tú, dejando pocas posibilidades a tus víctimas. Aún así, entre lágrimas, por un instinto de supervivencia que le dice lucha, defiéndete, ella decide dar la cara, envalentonarse, secarse las lágrimas y dar la guerra. Mientras, tú, sabiéndote con el mando, te ríes, seguro de tu triunfo...porque al final, lo más probable es que seas tú el ganador. La mayoría de las veces es así, y lo sabes, y tu víctima también lo sabe, y para que no sea así, tendrá que batallar tanto que, en ocasiones, querrá rendirse, tirar la toalla, porque ya no puede más, mientras que tú, tranquilo y apacible, lo más probable es que sigas ganando terreno, si no por un lado, por el otro. Porque eso sí tienes, te la apañas tan bien, que si no ganas por un lado, jodes el otro. 

Eres un desgraciado depredador, que lo mismo te dan las razas, religiones, sexos, que sean niños, adultos o viejos. Lo mismo te da dejar a padres sin hijos, que a hijos sin padres. Atacar, cual hijo de puta, a niños que apenas empiezan, que a viejos que lo que menos se merecen es acabar sus días de esa manera. Te importa poco si es una madre o un hijo. A ti que mas te da, te divierte, te regodeas en su dolor, en su miedo y disfrutas cada estocada, y te vuelves fuerte y te ríes en sus caras. 

Eres un cabronazo, y no, no me disculpo, porque eso es lo que te mereces, solo quieres acabar con ella, con tu víctima, de la peor forma posible, humillando, martirizando, y no te conformas con hacerle daño solo a ella, que todo el que esta alrededor, también sufre, también los esclavizas poco a poco y los pones a tu merced, sembrando el pánico en todos. 

Desgraciado hijo de puta, a mi me quitaste la oportunidad de un hermano, de verle crecer, de verle reír. También le quitaste esa oportunidad a mis padres, y te odio, no sabes como te detesto, por él, por mi hermano, por mi suegro, por mi madrina, por mi prima...te reíste de ellos, te reíste de nosotros y te sigues riendo de todos, porque al fin y al cabo, todos tenemos miedo, porque no sabemos quién será tu próxima víctima. 

Solo espero, algún día, saber que ya no estás, que las noticias digan que, por fin te atraparon y que te tienen encerrado en una mazmorra de la que nunca podrás escapar. Mientras tanto, seguiremos luchando contra ti, seguiremos estando atentos, por si se te ocurre merodear, porque el que seas fuerte no quiere decir que te la vamos a poner fácil. Y Sí, seguiremos luchando, aunque sea por el instinto de supervivencia, y aunque tú ganes terreno y aunque nuestra guerra esté perdida de antemano, iremos a la batalla y daremos la cara, porque no, no te la vamos a poner fácil, ni tus víctimas, ni los que estamos cerca de ellas. 

Esto va por todos aquellos que ya no están, por los que me faltan, por los que lucharon y no ganaron, por los que ganaron y por los que hoy, dan la guerra.

domingo, 28 de febrero de 2016

Te está maltratando...


Hace unas cuantas semanas me tocó ver en el primer programa de la nueva temporada de Salvados (Salvados es un programa de actualidad presentado por Jordi Évole), el caso de una muchacha que había sufrido violencia de género por su novio cuando era adolescente (click aquí). Hace unos días se convirtió en viral la noticia de que Alejandro Sanz paró un concierto porque vio a un hombre maltratando a una mujer en el público, lo echó del lugar mientras le decía “eso no se hace”. Hoy me tope con un artículo de Risto Mejide donde se pronuncia en contra de los casos de la violencia doméstica (click aquí). 

Es increíble que en los tiempos que vivimos esta lacra de la sociedad todavía exista, y no, no tiene que ver con niveles de estudio, ni educación, ni estrato social, esto es un hecho a todos los niveles. El programa en cuestión, Salvados, lo vimos en familia, senté a mis hijos, a los dos, niña y niño a verlo, para que vieran lo que no se PUEDE hacer y lo que no PUEDES dejar que te hagan. Mi abuela, mujer vieja y sabia, decía que a una mujer no se le agrede ni con el pétalo de una rosa. He repetido esta máxima desde que nació, sobre todo el varón, aunque no me canso de repetirle a mi hija que el que maltrata no ama. 

Si no te deja salir con nadie más que con sus amigos, te está maltratando. 

Si sonríes a un conocido al llegar y eso te supone un problema, te está maltratando. 

Si te cela hasta con tu imagen en el espejo y no te deja respirar, te está maltratando. 

Si controla con quien hablas, con quien te juntas, a quién saludas, te está maltratando. 

Si por su causa te has alejado de tus padres, hermanos y amigos, te está maltratando. 

Si vas a un partido de fútbol y él se hace su propio juego en la cabeza y terminas tú siendo la víctima, te está maltratando. 

Si te monta una escena porque llegó a tu casa y te encontró atendiendo una visita, te está maltratando. 

Si sientes miedo de opinar, porque temes que se vaya a enojar, te está maltratando. 

Si accedes a sus caprichos, solo por evitar que te pelee y te arruine el día, te está maltratando. 

Si tus padres, cuando encuentran una brecha, te aconsejan que lo dejes, que te esta haciendo daño, te está maltratando. 

Si te da terror respirar, hablar, opinar, actuar delante de él, te está maltratando. 

Si te sientes que te han cortado las alas y que estas atada, te está maltratando. 

Si no puedes ponerte la ropa que te gusta y tienes que peinarte y maquillarte pensando en no enojarlo, te está maltratando. 

Si se ríe de ti, y te llama estúpida, te está maltratando.

Si te humilla, te hace sentir inferior, si ha minado tu confianza, te está maltratando. 

Si él sí puede tener las amigas que le apetezca y salir con quien le plazca mientras tú estás obligada a quedarte en casa esperando su llamada, te está maltratando. 

Si te llama borracho para insultar y amenazar, te está maltratando. 

Si juega contigo un juego psicológico de “te controlo porque te amo”, te está maltratando. 

Si no puedes comentarle según qué cosas, porque eso lo convierte en un energúmeno, te está maltratando. 

A ti, que aún no has abierto tus alas a la vida, que aún estás aprendiendo, que tienes un móvil, una cuenta de whatsapp, de facebook, instagram, si te revisa los mensajes, si no te deja tener los amigos que te apetecen, si te controla lo que publicas, te está maltratando... 

...y es que, a veces estamos tan equivocados que pensamos que maltratar y ser violento con otra persona solo tiene que ver con pegar, con agredir físicamente, sin pensar que el que maltrata de manera verbal o psicológica es tan agresor y abusador como el que pega. Créeme, sé de lo que hablo. 

Este post va dedicado sobre todo a mis hijos, para que jamás se conviertan en maltratador, ni en maltratada...o viceversa, maltratadora y maltratado, que la violencia de género, como el cáncer, tampoco distingue sexo.